viernes, 23 de agosto de 2013
Ocho
(ESCUCHAR: Say what you want-Texas)
*Narra Harry*
Finalmente gracias a Rose conseguí estar más tiempo a solas con mi "empleada". Durante todo el camino reinó un silencio sepulcral, pero aún así no era para nada incómodo.
Cuando llegamos a su casa bajó del coche dando n gracioso salto, mientras cogía su bolso.
-Gracias por traerme.
-No las des.-sonreí.
-Bueno... Nos vemos mañana...
-Está bien... ¡Espera!-dije cuando se alejaba. Bajé del coche de un salto, hasta acercarme a ella.-¿Quieres que te venga a buscar mañana?
-¿Y Rose?
-A ambas claro.
-No hace falta, en serio.
-Está bien.-asentí cogiéndola del brazo, acercándome a ella.-Duerme bien.
-Pero si aún son las cuatro.-rió.
-Cuando lo hagas tonta.
Besé su frente antes de darle un fuerte abrazo, al cual correspondió, llevándome al cielo con el delicioso aroma de su pelo. Cuando nos separamos sonrió, haciendo que mi corazón palpitase más rápido.
-Hasta mañana.
-Hasta mañana.-susurré subiendo al coche aún aturdido por su perfume.
-¡Styles!
Giré la cabeza velozmente hacia ella.
-Duerme bien tu también.
-Por supuesto.-musité sonriendo.
*Narra Lía*
Me desperté con los irritantes rayos de sol que atravesaban la ventana abierta de la habitación de Iván. El despertador marcaba las nueve, así que me apresuré a bajar de la cama de un salto, despertándole. Aún estaba entumecida por nuestra apasionada tarde-noche.
-Buenos días princesa.-ronroneó acariciando mis piernas.
-Em... Buenos días... Tengo que irme.
-¿No empiezas a las diez?
-Sí, pero aún me tengo que preparar.-dije mientras entraba corriendo en el baño.
Después de una ducha calentita me puse mi ropa para bailar y bajé a la cocina. Ivi me había dejado sobre la mesa una taza de café con dos tostadas. Si seguía así de cariñoso sería difícil dejarle llegado el momento.
Bebí el café quemándome la garganta. Estaba saliendo por la puerta con una tostada en la boca cuando me detuvo, dándome un fuerte abrazo.
-Llévate el coche. Dan lluvia para hoy.
-Ni de coña.
-Luego te duele la garganta.-me reprochó.
-Sí mami. Nos vemos.-dije a modo de despedida.
-¡Lía! ¿Me llamarás antes de irte?
-Lo dudo, pero siempre puedes llamar tu.-sonreí cerrando la puerta.
Cogí mi preciosa moto y me dirigí al estudio deseando olvidarme de todo.
*Narra Melissa*
En cuanto llegué al estudio empezó a llover muchísimo, por lo que salí corriendo del coche en cuanto tuve la menor oportunidad. Hacía muchísimo frío.
Dentro hacía un calor realmente agradable, mezclado con el olor a madera de las barras de ballet.
Las niñas estaban sentadas en el suelo en círculo, charlando animadamente mientras comían galletitas saladas.
-¿Como podéis comer eso a esta hora?
-Es lo único que queda en la máquina del pasillo.
-Ya Noe, pero son las diez.
-Siempre es buena hora para las galletitas.-sonrió Carlota sentándose en unas colchonetas.-¿Por cierto, que hora es?
-Las diez y cuarto. Siento llegar tarde. El secador se puso el huelga.-me disculpé.-¿Y los chicos? ¿Cambiándose?
-Aún no llegaron.-gruñó Lía.-Y eso que les avisamos de que fuesen puntuales.
Seguimos charlando en círculo, contándonos toda clase de tonterías entre nosotras, hasta las diez y media.
-Estos no llegan. ¿Empezamos a estirar?-dijo Lía levantándose repentinamente.
-¿Las cinco? ¿Y cuándo lleguen que hacemos? ¿Repetirlo?
-Rose tiene razón, es una pérdida de tiempo.
-Pero tenemos que empezar a montar las coreografías.-apuntó Noe.
-¿Y si cada una elige unas canciones y luego nos enseñamos entre nosotras?
Así no tenemos que pelearnos por un paso o por otro y los chicos tienen siempre una "profesora".-sugirió Carlo.
-Buena idea.-convine.-Pero sería buena idea hacer caso a Lía.
Después de media hora de estiramientos aún no llegarán y nosotras estábamos cansadísimas.
-Me muero de sueño.-musitó Noe tirándose en las colchonetas.-Dormiría aquí.
-Me uno.-exclamó Rose acostándose a su lado.
Las seguimos, quedando un poco apretadas, completamente entrelazadas unas al lado de otras.
-Alguien tiene una manta? Para no esfriarnos más que nada.-dije.
-Yo vi unas ayer.-dijo Rose levantándose. Volvió al poco con tres mantas gruesas de lana.-Buenas noches princesas.
-Buenas noches.-susurré antes de quedarme dormida con la cabeza entre el cuello de Lía y nuestras chaquetas, utilizadas como almohadas.
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