domingo, 20 de octubre de 2013

Dieciocho

(De New York a París-GINKGOA)
*Narra Melissa*
Pensé que Carlota mataría a Harry por decir eso, pero después de un duelo de miradas ambos empezaron a reírse como desquiciados, tirándose en los sofás. Que humor más raro tenían.
-¿Tan poco te gustan el London Eye que quieres que lo vuelen?-rió ella desde un puff.
-Una vez me mareé allí arriba, desde entonces lo odio.-respondió entre risas él.
Nos miramos extrañadas, pero a la vez felices de que se llevasen un poquito, o pocito, mejor que antes. A Noe casi le da algo cuando Harry rodó por el sofá manchado de ¿batido de fresa?
-¿Y esa mancha?
-El batido de Carlota. Se ve que no quería más.-contestó intentando limpiarse.-Tú ríete pequeña arpía, que cuando duermas me colaré en tu cama a hacerte cosquillas.
-No te lo aconsejo, da patadas.-rió Rose intentando calmarla.
Al final la "tarde de chicas" se convirtió en "la tarde de chicas y Harry". Noelia le obligó a quitarse la camisa sucia y a meterla en la lavadora. Como debajo no llevaba nada se paseaba semidesnudo por toda la casa bajo la atenta mirada de Lottie, que sonreía ante sus gestos.
Después de un rato nos sentamos en el suelo a cotillear mientras comíamos los dulces.
-¡Al suelo todos! Y Carlota, no le tires nada de chocolate a Harry que eso no sale.-dijo Noe apartándoles los pasteles y dándoles la tarrina de helado de pistacho.
-Haré el esfuerzo.-sonrió quitándole la cuchara.-A ver... Di: Aaah...
-No voy a hacer eso.-se quejó, pero acabó robándole una cucharada que iba a comerse.-Uhm... Que rico...
Siguieron jugando mientras nosotras hablábamos con Noe para tranquilizarla.
Louis al final no había podido ir a verme por la mañana, por lo que salí con Hugo. Lía tenía una vida realmente... Excitante... Entre Zayn, el destrozabonsais, e Iván, su novio-amigo.
Harry nos daba algún que otro consejo.
-Noe, Niall es muy sensible. Sé que le gustas, pero le cuesta mucho decírtelo... Seguro que anda preparando algo.
-¿Tu crees? Ai... Muchas gracias Harry.
-Y Lía, yo creo que la decisión es obvia, ¡Zayn! No porque sea mi bro, pero... Vamos, que lo tienes a tus pies nena.
-Que bien te expresas.-ironizó Carlota, que observaba acostada sobre su espalda.
-Lo sé.-dijo con petulancia.-Pesas preciosa.
-¿Yo? Qué va.
Seguimos así unas horas, hasta que se hizo completamente de noche. Harry nos daba ideas descabelladas para ligar con los chicos, bueno, a todas menos a Carlota, que acabó quedándose dormida sobre él.
-¿Quieres que te la saque de encima?-le preguntó Rose preocupada por su espalda.
-Que va, si en realidad no pesa nada.-sonrió, pero giró lentamente hasta acostarla a su lado.-Ya es tarde, será mejor que me vaya, seguro que Noe tiene cosas que hacer.
-Por mi no os preocupéis.-dijo empezando a recoger.-Pero ayudáis a limpiar si os vais.
La ayudamos todo lo posible, hasta que el salón volvió a parecerse a lo que había sido antes de llegar. Harry llevaba a Lottie en brazos como si fuese un bebe, aunque se había despertado y se frotaba los ojos con la manga.
-Titulares para mañana: "Harry Styles paseando a su bebé por las calles de Londres"
-Le quedo un poco grande.-rió.-Puedes bajarme, que ahora ya estoy despierta.
-¡De eso nada!
Las excentricidades de Harry acabaron por costarnos caras. Nos persiguieron varias fans gritando histéricas, por lo que salimos corriendo cada uno hacia su casa.
-¡Nos vemos!-exclamaron Harry, Rose y Carlota, que iban en la misma dirección.
-¡En cuanto pueda os llamo!
-Lía y su apretada agenda social.-grité entre risas.
-¡Es verdad! ¡Vivo en un triángulo amoroso!
Puse los ojos en blanco mientras corría. Esta gira iba a ser muy interesante.

*Narra Rose*
El día veintiocho llegamos a París, bajo el revuelo de miles y miles de fans que los esperaban en el aeropuerto. Íbamos los diez en el miso avión, por lo que se dispararon las preguntas nada más llegar.
La prensa no paraba de hacerse la misma pregunta que nosotras, ¿Por qué One Direction viaja con sus empleadas? Ni nosotras lo sabíamos.
Cuando llegamos al hotel y dejamos las cosas nos propusieron pasar el día por ahí.
-Podemos ir a la Torre Eiffel.-sugirió Niall.
-Claro, para ver a la multitud desde arriba ¿no?
-¡Buena idea Noe! Voy a avisar a los guardaespaldas.-dijo Harry arrastrando a Meli, que sonreía feliz.
-Pero yo lo decía...
-Yo no voy, no me apetece correr por ahí.-bufó Lía tirándose en un sofá.
-Vengaaaa. Lo pasaremos bien. Además, luego nos invitan a crepes.
-¡Carlota! ¡Que vamos con Niall y Noelia!-rió Lou tirándole del pelo con suavidad.-Yo también quiero ir Lía...
-Id vosotros, yo también me quedo.-dijo Zayn.-Alguien tendrá que hacer de niñera.
-No necesito niñera Malik.
Se mataron con la mirada. Típico. Después de un rato llegaron Harry y Meli sonrientes como niños pequeños.
-Podemos irnos ahora mismo.
-¡Perfecto! Rose, ponte una bufanda, hace bastante frío ahí arriba.-susurró acariciando mi mejilla.-Esa azul es muy bonita...
-¡Liam! ¡Deja a mi Rosemary en paz!-dijo Lou arrastrándome de entré sus brazos.-Te dejo una mía, ya verás que guapa vas.
Melissa me miraba decepcionada, pero bajó la mirada al ver que la observaba. Subimos a su habitación y empezó a rebuscar en la maleta.
-¿Y si se la dejas a Meli? Parece que tiene frío...-le susurré viendo el desastre que estaba formando.
-¿Tu crees? A lo mejor no quiere... Ya sabes, es mía y eso...
Le puse una mano en el brazo sonriendo.
-Cualquier cosa tuya la hará feliz.
-Gracias Rose, te quiero.-sonrió abrazándome.-¿Gris o roja?
-Uhm... La gris combina más.
-Está bien.
Bajó la escaleras corriendo.

Cuando bajé yo ambos reía mientras el intentaba colocársela bien, bajo la antenta mirada de las demás.

Calota:


Melissa:


Noe:


Rose:


-Me estás aplanando la nariz.
-Mira, ahora serás Voldemort.-rió.
Salimos del hotel dejando a Lía y Zayn discutiendo de nuevo.

Diecisiete

(ESCUCHAR: When you're gone-Avril Lavigne)
*Narra Zayn*
Cuando me desperté de nuevo era casi la una. Lia dormía entre mis brazos, con la cabeza apoyada en mi pecho, respirando lenta y profundamente.



Estaba completamente feliz, no sólo por lo intenso de la noche, sino por la chica que tenía a mi lado, guapa, fuerte y por desgracias, con novio.
Me entraron unas ganas terribles de fumar, así que intenté recoger la cajetilla de mis pantalones, pero estaban demasiado lejos y Lía no me permitía demasiada movilidad. Iba a resignarme cuando se incorporó aún somnolienta.
-Uhm... Zayn, ¿a que viene tanto movimiento?
-Oh, siento haberte despertado...
-No pasa nada, además, ya es bastante tarde.
-Cierto... ¿Te importa que fume?-le pregunté cuando la recuperé.
Negó aún adormilada, pasándome el cenicero y poniéndolo sobre mi estómago haciendo precarios equilibrios.
Me miraba fijamente entre el humo, sin engruñar la nariz ni asqueares por el olor a tabaco. Entonces se me ocurrió.
-Lía, ¿tu...?
-Sí.-asintió para mi estupefacción.-No me mires así, yo tampoco soy un angelito.
-Ya lo suponía.-susurré.
Le dio una profunda calada al cigarro, soltándome todo el humo en los labios a la vez que un delicado beso, pasando la lengua sobre ellos.
-Iván no me dejan hacerlo después de... Ya sabes...
-Es idiota... Tu haces lo que quieres.
-Correcto.-sonrió.
Permanecimos un rato en silencio, fumando juntos entre caricias y algún que otro beso.
-Lía, ¿qué es de Iván?-me aventuré a preguntar después de un rato.
-¿Qué le pasa?
-Me refiero... Tu, yo, nosotros... Lo que hicimos...
-¿Me quieres Zayn?-susurró contra mi hombro con dulzura.
Después de otro rato en silencio acabé asintiendo.
-¿Tu?
-No lo se... Me refiero...
La vena de mi sien empezó a temblar violentamente, cosa normal en mi cuando me enfado, pero en ese momento se oyó la puerta de la calle, seguido de un grito.
-¿Lía? ¿Estas en casa mi amor?-exclamó la cursi voz de Iván.
Nos miramos asustados. De repente ya estaba de pie al lado de la cama vistiéndome apresuradamente mientras Lía hacia lo mismo, poniéndose un pijama.
-¡Arriba!
-¡Pero no le digas nada!
-Tarde o tempranos se enteraría.-susurró apresuradamente ayudándome a abrochar la camisa. Cuando acabó abrió la ventana y me agarró del brazo.
-Baja.
-¡¿Estás loca?! ¡Me mataré por ahí abajo!
-Yo lo he echo muchas veces y estoy entera.-gruñó sacándome los pies por ella.-Agárrate a las cañerías.
-Está bien.-me resigné
Gracias a Dios que la puerta estaba cerrada desde dentro, por lo que el idiota empezó a golpearla.
-¿Lía? ¿De quién es ese coche que hay aparcado? ¡Abre cariño!
-¡Voy Ivi!-le gritó para calmarlo. Giró su rostro hacia mi, que ya había empezado el descenso.-Ten cuidado.
-Vete a abrirle antes de que eche la puerta abajo.
Sonrió antes de juntar nuestros labios nuevamente, haciéndome flaquear. Cuando acabó me susurró.
-Te espero el veintitrés a las siete. No me falles.

*Narra Noelia*
Desde qué habíamos vuelto no sabía nada de Niall y eso me preocupaba bastante. Durante la gira éramos inseparables, pero al volver se había ido directamente a la casa de los chicos, sin despedirse ni nada.
Como estaba un tanto triste decidí llamar a las chicas para desestresarme.
A las seis llegó Rose con una bandeja de pastelillos de chocolate, justo lo que necesitaba.



Unos minutos después llegaron Meli y Lía, con grandes tarrinas de helado cada una.


-Muchísimas gracias por venir.
-Para eso estamos.-dijo Lía cogiendo un pastel.-¿Y Carlota?
-No me cogió el teléfono ni me respondió al WhatsApp, así que supuse que vendría con Rose.
-No. Está intentando sobrevivir a una "cita" con Harry-rió ella
-¡¿Una cita?!-exclamamos todas a la vez.
Nos contó que después de la enorme metedura de pata de Harry este quería disculparse de todas las maneras posibles.
-Así que si encontráis el cadáver de Harry ya sabéis quien fue.
-No creo que sea para... ¿Eso era el timbre?
Iba a levantarme pero Lía se me adelantó dando saltitos, se la notaba especialmente feliz hoy. De fondo oímos unos gritos.
-¡Que me dejes en paz! ¡Eres una pesadilla Styles!
-¡Y tu una cabezota! ¿Qué más te dará?
-¡Pues no me da igual! ¡No tenías derecho a hacer eso!
-¡Sólo me preocupo por ti!
En eso entró Carlota furibunda en el salón, seguida de Harry, que tenía un enorme manchón rosa la camisa. Siguieron discutiendo un rato, hasta que Melissa usó su horrible silbido para callarlos.
-¿Se puede saber que pasó para  que gritéis así? Nos estáis dejando sordas.
-Pasó que es un controlador.
-¡De eso nada! ¡Sólo quería saber quien era ese chico!
-¿Y a ti eso que más te da?
-Pu...pues sí que me da.-musitó poniéndose rojo.
-¡¿Por qué?!
-¡Porqué era medio alopécico! ¡Yo tengo mejor pelo y a mi no me das ni una oportunidad!-exclamó todo indignado, poniendo morritos como un niño pequeño.-Además, Harry es más bonito que Chris.
-¿Chris? ¿El de la tienda de vinilos?-preguntó Lía.
-¡Ese mismo!-exclamaron a la vez.
-¿Qué pasa con el?
-¡Qué le regala cosas así, por la cara! ¡Yo se las regalo y me las devuelve!
-¡Harry, eran excesivos hasta para ti!
-¡Pues a partir de ahora paso de preocuparme por ti! ¡Como si eres amiga de Bin Laden y haces estallar el London Eye!

domingo, 6 de octubre de 2013

Dieciséis

(ESCUCHAR: Eternal flame-Bangles)
*Narra Rose*
Después de comer estaba muy nerviosa. Esa noche sería la primera cita con Liam y no estaba preparada en absoluto. Hice con Carlota lo que llamamos una tarde de spa, con mascarillas exfoliantes, baños en agua perfumada y aceites olorosos. Cuando llegó la hora me peinó y maquilló como me gusta a mi, en tonos claros y luminosos, a juego con el vestido.



A las diez llegó Liam, tan puntual como era normal en el, y vestido muy informal. Me miró extrañado, pero no dijo nada.
-¡Pasadlo bien!-se despidió Carlo desde la puerta, ya en pijama y zapatillas.
-Gracias. Por cierto, dice Harry que mañana te viene a buscar a las doce.
Asintió un poco extrañada, pero no dijo nada más. Nos despedimos y bajamos hasta el portal, esperando encontrar un coche.
-¿Vamos a ir andando?
-Eso tenía pensado. Tenemos que ir a Trafalgar Square y queda al lado.-sonrió.
Asentí fingiendo tranquilidad, pero lo cierto es que me olía lo de Trafalgar Square. Al llegar, con los pies rotos, eso si, todas mis dudas se confirmaron.
Un concierto en la calle. De Linkin Park, el grupo que más detesto.
-¿Qué te parece?-gritó para hacerse oír sobre los gritos del cantante.
-Nunca imaginé que te gustase este tipo de música.
-¿Música? Me refería al restaurante pequinés que acaban de abrir.-dijo señalando una pequeña puerta en tonos dorados y rojos.
Suspiré de alegría, yendo tras él hasta allí. Por fuera perecía un cuchitril, pero por dentro era impresionante. Después de un estrecho pasillo decorado con dragones y todo tipo de plantas exóticas, había un enorme salón lleno de cojines en tonos rojizos y morados, todos dispuestos al rededor de pequeñas mesas de mimbre. No había nadie más aparte de nosotros y dos camareros pekineses que nos atendieron nada más sentarnos.
-Buenas noches. ¿Qué tomarán?
Miré a Liam deseando que eligiese el, pero me respondió con un delicado apretón en la mano.
-Empezaremos por el pato laqueado.-sonrió.
-¿Para dos?
Me miró y asentí.
-Perfecto. ¿Qué beberán?
-Para mí, té Oolongon.
-Yo tomaré agua, sin gas.-me apresuré a decir.
Nos sonreímos nerviosamente mientras hablábamos. Cuando llegó la comida me empecé a temerme lo peor, pero estaba realmente deliciosa. Liam tenía un gusto exquisito para los restaurantes.
El postre me tocó elegirlo o mí. Como no sabía como eran elegí uno al azar.
-Creo que pediré la "Barba del dragón"
-¿Está segura señorita?
Miré a Liam interrogante, esperando una respuesta.
-Es algodón de azúcar con un relleno popular.
-Ah... ¿A ti te gusta?
-No demasiado.-confesó.
-Entonces... ¿Pudín de mango?
Asintió feliz. Después del postre tomamos un copa, ya que a ninguno de los dos nos gusta beber y Liam no es bueno que lo haga. Me acompañó hasta casa de nuevo, pero esta vez nos reíamos más, nos dábamos caricias y algún que otro roce tonto de manos. Ya en la puerta nos sentamos a hablar en las escaleras de incendios, hasta que empezó a refrescar.
-Será mejor que entres, está empezando a hacer frío y...-paró al ver mi cara, posiblemente haciendo una mueca de disgusto.-Digo... Eres muy delicada... No quiero que te pase nada.
-Oh... Muchas gracias, eres muy atento. Además, seguro que Carlota me está esperando despierta.
-Seguro.-rió.-Ya nos volveremos a ver... Te llamaré.
-Claro.-susurré besando su mejilla a modo de despedida antes de caminar hacia la puerta.

*Narra Carlota*
Cuando volvió Rose lo hizo un tanto apenada, con una sonrisa un tanto forzada, pero fui incapaz de sacarle nada de lo que pasara esa noche.
-¿Mañana vas a irte por la mañana con Harry?
-Supongo que sí.-suspiré.
-Oye... Tampoco es tan malo...
-Si te refieres a que hay cosas peores, ciertamente, pero también las hay mucho más agradables.
-Carlota... Tampoco seas así...
-Es cierto. Me voy a la cama.
Después de muchas vueltas conseguí dormirme, aunque desperté entre gritos por la mañana. Rose entró en la habitación asustada, pero al verme desperezarme con normalidad se calmó.
-¿Otra vez esas pesadillas?
-Algo así. Estas son distintas.
-Tal vez deberías seguir tomando las tilas de noche.-sugirió.
-Tal vez... ¿Qué hora es?
-Las once y diez.-dijo consultando el reloj de pulsera.-¿A qué hora venía Harry?
Sañté corriendo de la cama como alma que lleva el diablo. Desayuné a una velocidad récord, me duche en cinco minutos y me vestí en otros tantos. Menos mal que casi no me maquillaba. En el preciso instante en el que me acababa de atar una bota sonó el timbre, haciéndome caer en modo plancha cuán larga era en la alfombra del recibidor mientras Rose le abría la puerta a Harry.



-Buenos di... ¿Carlota?
-Hola.-dije aún desde el suelo.
-¿Qué haces ahí...?
-Se estaba atando los cordones.-intervino Rose sonriéndole beatíficamente.-¿Quieres pasar? ¿Un té?
-No gracias, sólo venía a llevármela.
Rió al ver que luchaba con un cordón. Caminó hasta sentarse a mi lado, con mi pierna sobre las suyas, atando la otra bota con un perfecto lazo.
-Listo. ¿Nos vamos?
-Gracias. Claro, ¿a dónde?
-A mi casa, quiero que conozcas a alguien.
-¿A quién?
-A Dusty.-sonrió tendiéndome la mano para levantarme.

*Narra Lía*
Dormía plácidamente cuando los rayos del alome hicieron desperezarme. Estaba acostada en mi cama, pero no estaba sola, a mi lado había alguien más.
Al abrir los ojos contuve un grito del susto. Durmiendo plácidamente a mi lado estaba Zayn, completamente desnudo y con uno de mis peluches de skeleanimals de almohada.
A mi mente vinieron las imágenes de la noche anterior en el salón, el difícil ascenso por las escaleras, la caída en el pasillo y, finalmente, el encuentro con la cama de mi habitación.

Estaba poniéndome las zapatillas cuando una mano recorrió mi espalda lentamente, desde la nuca hasta le base de ella, dándome suaves caricias.


-Buenos días.
-Buenos días.-susurró con su voz ronca.-¿Qué tal dormiste?
-Acompañada, por lo que veo.-sonreí.
¿Amelia Jones sonriendo? Eso era nuevo, tanto que me hizo fruncir el ceño.
-Tienes una sonrisa preciosa. Deberías usarla más a menudo.
-Gracias...
Siguío con su particular masaje, hasta hacerme volver entre sus brazos, acostándome bajo el.
-¿No quieres desayunar?
-Prefiero besayunarte.-rió juntando nuestros labios de nuevo, hasta hacerme perder el sentido como sólo el sabe.

Quince

(ESCUCHAR: Fallin'-Alicia Keys)
*Narra Carlota*
Me despertaron lo estridentes gritos de Lía. Abrí los ojos lentamente y entonces me di cuanta de que aún estábamos en el jet, pero que no estaba en mi asiento, sino entre los brazos de Harry, que me acunaban con delicadeza. Su colonia era inconfundible.
-Harry...
-¿Uhm...? Hola...-susurró restregándose los ojos.
-Hola.
-¿Qué ibas a decirme?
Intenté respirar lentamente y no ponerme roja, pero tocaba disculparse.
-Lo siento mucho. No tenía que ser así contigo...
Me miró confuso, pero acabó asintiendo, acariciando distraído mi espalda.
-Yo tampoco tenía que hablarte así, y menos después de...-bajó la mirada rojo.-Rose me lo dijo...
Miré hacia ella a punto de levantarme para matarla, pero Harry me lo impidió.
-No quería decírmelo, pero la obligué. No fue culpa suya.-susurró de corrido.-Pero el que se tiene que disculpar soy yo.
- Era imposible que lo supieses y yo... Bueno... ¿Me perdonas?
-Sólo si empezamos de cero, como si este mes no exististe.-susurró abrazándonos.
-Está...
-¡Vete a la mierda!-gritó en ese momento Lía intentando soltarse de Zayn, que la mantenía agarrada por los brazos y le hacia cosquillas para despertarla.
-Ui, con que humor se despiertan algunas.-reía él.
Cuanto más se retorcía ella más cosquillas le hacía Zayn, que acabó dándole un sonoro cachete en el trasero.
Por suerte aterrizamos todos enteros. Noelia casi los mata cuando se despertó, aunque Niall se encargó de calmarla con gran éxito.
Los chico se ofrecieron a llevarnos a casa, lo cual aceptamos encantadas, bueno, menos Lía, que escapaba de Zayn todo lo que podía.

*Narra Lía*
Al final Zayn me llevó a casa a rastras. No quería que Iván nos viese juntos de nuevo y sospechase cosas que no eran.
-¿Está tu novio en casa?
-No sabe que vuelvo, y además, tampoco vive aquí.
-Ah... Pensé que vivíais juntos.
-Pensaste mal.-repliqué abriendo la puerta.-Un plac... ¡Eh!
Zayn aprovechó y entró descaradamente en mi casa, sin limpiarse los pies con el felpudo, cosa que me molesta mucho.
-Me mola tu casa.-le oí decir a lo lejos.-¿Eso es un bonsai?
¡Norberto! Corrí hacia él como una desquiciada. Zayn estaba en el salón, toqueteando a mi pequeño. Le pegué en la mano para que dejase de hacerlo, pero en lugar de eso lo soltó, dejándolo caer al suelo.
-¡Me cago en tu pu...!-grité recogiéndolo, rezando para que estuviese entero.-No...No por favor... Norbertito...
-Lía, lo siento mucho...
-¡Cállate y ayúdame!
Tenía varias ramas rotas, pero parecía entero. Lo metimos en otra maceta, con cuidado de no romperlo y le eché un poco de agua. Normalmente era Iván que lo cuidaba, pero le tenía mucho cariño al arbolito.
-De verdad que no quería romperlo... Se me resbaló por el golpe...
-¡¿Quién te mandó toquetealo?!
-Nadie pero...
-¡No tienes respeto por nada! Si le llegara a pasar algo... No vives para contarlo-susurré amenazadoramente.
-¡Tampoco te pases que sólo es un árbol!
Lo miré enfadadísima, y sin darme cuenta ya le había pegado una sonora bofetada, dejándole la cara de lado. Me sentí mal al momento. Iba a disculparme cuando me agarró de los brazos y me empotró contra la pared, haciendo temblar varios cuadros.
-Auch...-gemí son aliento por el golpe.
-Más me dolió a mi.-musitó antes de juntar nuestros labios en un apasionadísimo beso. Cuando me dejó respiraba entrecortadamente, aún entre sus brazos.
-Zayn... Esto no está bien...
-Esto está perfecto.-susurró besando mi cuello, dejando marcas en el.
-¿Y si viene Iván...?
-No vendrá... Por favor.-gimió bajando lentamente la cremallera de mi chaqueta.
-No...-gemí, pero mi fuerza de voluntad era más débil que mi voz.



Las caricias fueron en aumento, al igual que lo besos, hasta acabar exhaustos bajo mi manta verde, la que suelo utilizar para calentarme en invierno, normalmente al lado de Iván. Esta vez todo era distinto, pero a la vez igual.
Mi amor por Ivi se había ido degradando hasta casi desaparecer, y sólo dejar el cariño hacia un amigo. Con Zayn todo era nuevo, como volver a empezar.
Cerré los ojos y me dejé llevar por esa abrumadora sensación.

*Narra Melissa*
Lou me dejó en casa después de atravesar el espeso tráfico londinense y enseñarme su capacidad para enlazar tacos al volante. Realmente gracioso.
Bajó e intentó abrirme, la puerta, pero como siempre, yo en mi mundo, le di con ella en la cara, tirándolo de espaldas.
-¡Lou! ¡¿Estas bien?!-le pregunté preocupada, bajando del coche de un salto.
Estaba tirado en la acera, con la cara llena de sangre. Lo levanté y lo metí en el portal antes de que alguien lo viese así. Ya en casa lo senté en el sofá y fui a por algodones y alcohol para desinfectar.
-Ai Dios... Que le he roto la nariz...
-¡Que va! Jugando al fútbol ya me sangró así.-rió parando varios chorros con una mano.
-Pero... Ai... Echa la cabeza hacia delante...
Como no paraba me lo llevé al baño y lo senté en la taza, pero parecía un grifo.
Acabé taponándolo con los dedos, a pesar del asco que le tengo a la sangre, y poniéndole el algodón en lo orificios nasales. Estaba ridículo y acabé soltando varias carcajadas.
-No te rías, que casi me dejas tullido.
-¿Tullido? Se te pasará en unos minutos.-respondí limpiándole la cara con el alcohol.-¿Te duele?
-No. Sólo es muy incómodo.
-De verdad que lo siento. Para una vez que no quiero hacerte daño voy y lo hago.
-Gracias. Lo tendré en cuenta.-sonrió quitándome los algodones de las manos, que me temblaban peligrosamente.-¿Te da miedo la sangre?
-Sólo... Asco.
-Pero aún así me has parado la hemorragia.
-Si... Ha sido... No muy agradable.
-Se te nota, estas blanca.-dijo levantándose y sentándose con cuidado en el sofá.
Me senté aún temblorosa a su lado, mirando fijamente su nariz, esperando que se desatase otra riada, pero seguía bien. Pasado un rato le saqué los algodones y acabé de limpiarle la nariz con el máximo cuidado.
-¿Meli?
-Dime.
-Me puedo quedar un rato más. No quiero que me vuelva a sangrar en el coche y esté sólo.-dijo como un niño pequeño, apoyando la cabeza sobre mi hombro.
-Puedes quedarte y vemos una película.-sugerí cogiendo la manta que siempre tengo en el respaldo, con cuadros escoceses.
Asintió arropándonos a ambos. Después de muchas disputas pusimos Gost. Se emocionaba de más para mi gusto, pero me sacaba muchas risas involuntarias. Al final se fue después de gorronearme la cena, pero era agradable su compañía.
-Mañana tenemos que quedar. Me debes una por lo de la nariz.
-Está bien, pero a lo mejor viene Hugo, al menos un rato.
-¡No problem baby!-sonrió antes de besar mi mejilla.-A las cinco estaré aquí.
-Está bien. Conduce con cuidado.
-Siempre lo hago.
-Me refería a la...-dije señalando mi nariz.-Ya sabes... Por el golpe.
Sonrió y me abrazó con fuerza, levantándome con delicadeza para salir por la puerta.
-¿Lou?
Se giró colocándose la chaqueta.
-¿A dónde iremos mañana...?
-Será una sorpresa.-dijo haciéndose el misterioso y lanzándome un beso.