viernes, 13 de diciembre de 2013

Veinticuatro

(ESCUCHAR: Right place, right time- Olly Murs)
*Narra Melissa*
¡No! ¡Desastre! ¡¿Cómo había podido encontrar la casa?! Mamá le abrió toda feliz y empezó a charlar con el.
-¿Cómo se llamaba?-me preguntó mi padre en el salón.
-Louis papá.
-¿Es tu novio o son los pajaritos que tu madre tiene en la cabeza?
-Son sus pajaritos.
-¿Puedo enseñarle la escopeta para cazar elefantes?
-¡Papá!-exclamé enfadada.
Lo hizo pasar al salón y sentase a mi lado. Le dediqué una sonrisa agria, que respondió con otra más o menos igual.
-Qué suerte que finalmente pudieras venir.
-Melissa nos dijo que estabas en la firma.
-Justo acabó cuando se fue ella. Una suerte ¿verdad Meli?-sonrió apretándome la pierna.
Forcé otra sonrisa apretando su mano.
-Una suerte. ¿Has probado la tarta de pasas de mi madre?
-Cierto. Es deliciosa. Os traeré un trozo.
Tanto mi padre como yo la odiamos por lo gruesa y espesa que es.


 Al final iba a pasármelo bien con Lou.
-Tomaré un trozo.
-Te arrepentirás de eso chaval.
-¡Gus! ¡A vosotros os en encanta!
-Claro mamá.

*Narra Louis*
-Pues encantados de conocerte. ¿Te ha gustado la tarta?
Me dolía el estómago. Esa tarta era una bomba de relojería contra la flora intestinal. Sonreí arrastrando a Melissa hacia la puerta.
-Estaba muy rica.
-Melissa sabe la receta. Te la hará cuando queras. ¿verdad cariño?
-Claro mamá.-suspiró.
Se la notaba un poco desesperada, sobre todo después de los tres álbumes de fotos que si madre me enseñó, desde que era pequeña hasta el día que se mudó a Inglaterra para trabajar en la escuela de baile.
-Déjalos irse Anna, mira que carita de sueño.
-Está bien.-sonrió achuchándonos a ambos, dejándonos las mejillas rojas.-Cuándo puedas vuelve.
No me quedó muy claro quien se lo dijo, pero Meli me cogió de la mano y me arrastró hasta el portal.
-Meli...
-Ya hablaremos tu y yo.
-Pero...
-¡He dicho...!
La callé con un beso. Deseaba hacerlo desde que bailáramos en París, pero nunca encontraba el momento oportuno.



Al principio intentó apartarme dándome golpes en el pecho, pero la tenía bien sujeta. Apreté con más fuerza la mano que tenía en la base de su espalda, profundizando el beso hasta dejarnos a ambos sin aire.
Cuando la solté tenía los labios rojos y la respiración entrecortada.
-Vaya...
-Vaya ¿qué? No ha sido más que un beso.-gruñó limpiándose los labios con la manga. Estaba adorable sonrojada. Levanté su mentón y le di otro lento beso, apretándola contra mi cuerpo e introduciendo levemente mi lengua, haciendo que ambas se rozasen.
Se separó completamente roja, tocando levemente su labio inferior.
-Será mejor que nos vayamos... El concierto empezará en unas horas...
-Sí, pero...
-Vamos.-musitó tirando de la manga de mi abrigo como una niña pequeña.
-Espera.
Se giró, mordiéndose el labio inferior adorablemente mientras se frotaba un ojo. La quería, la amaba. Ahora lo sabía.
-¿Qué pasa?
-Nada.-sonreí.-Volvamos al hotel.

Veintitrés

(ESCUCHAR: The time- The Black Eyed Peas)
*Narra Melissa*
Abandonamos París  y seguimos la gira junto a los chicos. Esa mañana acabábamos de aterrizar en el aeropuerto de Berlín, esquivando a miles de fans chillonas, cuando me sonó el teléfono. Sinceramente, no sé como pude oírlo.
-¿Diga?
-¡Meli! Oh cariño, la niña me ha cogido el teléfono. (...) Ai Gustavo, deja de gritarme que ya le pregunto. (...) Si, si, ya voy.
-¡Mamá!-grité exasperada.-¡¿Se puede saber que pasa?!
-¡Que has llegado a Berlín! ¡Estamos deseando verte!
-Ams... Un momento.-dije mientras ponía la mano en el auricular y hablaba con Rose.-¿Hoy hay ensayo? Dime que si por favor...
-No, hoy habíamos quedado en que después de la firma no ensayaríamos para que llegasen al concierto con las pilas puestas.
Iba a inventarme una excusa para no poder ir a verles cuando mi madre habló.
-¡Qué bien! Haces una escapada y te vienes a tomar el té, que es muy inglés, con ese amigo tuyo.
-¡¿Louis?!-grité alarmada, tanto que se giró mirándome interrogante. Le hice gestos para indicarle que estaba hablando con mi madre, y sin previo aviso me quitó el teléfono.
-¡Holaaaa! ¿La mamá de Melissa? (...) Awwww que mona, gracias. (...) ¿A las cinco? Tenemos la firma, mejor a las ocho. (...) Perfecto, hablaré con ella. (...) Sí, me gusta en bizcocho de pasas, pero no te molestes. (...) Maravilloso. Besitos Ana.-se despidió con voz cantarina.
No me lo podía creer. Le arranqué el móvil de las manos y escuché la risita de mi madre.
-¡Gus! ¡Vamos a conocer al novio de Meli!
-¡Qué no lo es! ¡Mamá!
-A los ocho te lo traes, tranquila, que el también sabe la dirección, sino con una guía enseguida llega.-rió.
-Tu ríete, que como me hagáis quedar en vergüenza vete olvidándote del te inglés.-colgué antes de que pudiese replicar.
Los demás e miraron extrañados, pero mi mirada bastó para silenciarlos.
Comimos en en hotel. Tuve que traducirles casi todo lo que ponía en la carta, aunque por el otro lado estuviese en inglés.
Después de comer nos obligaron a ensayar una hora.
-¿Por qué? Acabamos de comer y no apetece nada.-se quejó Noe.-Después de comer hay que echarse una siesta.
-¡De eso nada! ¡Si nosotros trabajamos vosotras también!
-¿Sabéis que el ensayo también es con vosotros no?-apuntó Lía.
-¡¿CÓMO?!-gritaron a la vez.
-Lo que oís. Iros a cambiaros.-sonrió Rose.
Bufaron pero al rato estaban allí ya preparados. Repasamos y limpiamos todas las canciones. 



En la parte lírica de "Little things" Harry se equivocó y a Carlota le dio tal ataque de risa que se cayó de culo al suelo.
-¿Carlota?
-Se ha...-era imposible que hablase con coherencia, sobre todo si el se le tiraba encima y le hacia cosquillas.-Para... Que me hago pis...
-¡Eso dices siempre!-sonrió cogiéndola en el colo.-¿Damos por finalizado el ensayo?
-Por favor.-jadeó Niall, rojo como un tomate desde los brazos de Noelia, que lo acariciaba con cariño.-Tengo hambre.
-¡¿Otra vez?!
-Yo también.-musitó Noe toda sonrojada.

*Narra Louis*
Llevamos a las chicas al centro comercial donde se hizo la firma de discos. A los quince minutos se aburrían y se fueron de compras, con la condición de que se llevaran a un par de guardaespaldas con ellas. No les hacia mucha gracia, pero sospechaba que ni a Jerry ni a Michael les hacia  ilusión.
Cuando acabó la firma volvieron todas menos Melissa.
-¿Y Meli? Son las siete y quedamos con sus padres a las ocho.
-Pero... Se acaba de ir. Dijo que había quedado con una amiga de aquí.-dijo Lía frunciendo el ceño.
Lo sabía. Sabía que iba a hacer alguna de las suyas. Corrí a la sección de libros y compré una guía de Berlín. Aún así le pedí ayuda a la dependienta. Que me regaló la guía a cambio de una foto juntos y mi firma.
-Quiero llegar a Spittelmarkt. ¿Desde aquí cual es la manera más rápida a pie?



-S...si, un momento.-tartamudeó. Con un bolígrafo me marco en el mapa la ruta más corta. Cuando acabó cumplí mi parte del trato con beso en la mejilla incluido.
Iba a salir corriendo cuando Harry me cogió del brazo.
-¿A dónde vas? ¿Y más sólo?-preguntó mientras le tiraba de los mofletes al a Lottie con la otra mano.
-Voy a conocer a mis suegros. Deséame suerte.adije antes de salir corriendo.
Paul me acompañó todo el camino. Nos perdimos varias veces, por lo que llegamos a las ocho y cuarto a la casa de sus padres.
-Bueno...
-¿No querrás que te acompañe no?
-No... Pero la verdad es que estoy un poco asustado.
-Lo harás bien.-dijo dándome unas palmaditas en la espalda.-O eso espero.
-Gracias.
Llamé al timbre y resonó por toda la calle la alegre voz de la madre de Melissa.
-¿Hola?
-Hola Anna, soy Louis.
-¡Ai que bien! ¡Y la niña me dijo que no podías venir! ¡Te abro!
En cuanto la puerta se abrió me sentí increíblemente pequeño. Miré hacia Jerry por última vez y me armé de valor para conocer a mis futuros suegros.

sábado, 9 de noviembre de 2013

Veintidos

(ESCUCHAR: Nothing else matters-Metallica)
*Narra Melissa*
Después de darme la ducha decidí ir a ver a Lía, que llevaba unos días muy rara, sobre todo en lo referente a Zayn.
Estaba a punto de llamar a la puerta cuando salía él, un poco colorado y respirando agitadamente.
-¿Zayn? ¿Estás bien? ¿Qué haces saliendo de la habitación de Lía?
-Em... Si, perfectamente. Digo... ¡No! Fatal...
-Aclárate, ¿bien o fatal?
-Em... Esto... Yo... ¿Qué tarde es no? Será mejor que vuelva a mi habitación.-dijo saliendo de allí por patas, sacándome varias risas.
En eso abrió Lía, con su pijama de calaveras y también bastante acalorada.
-¿Meli? ¿Pasó algo?
-Que va, sólo me apetecía verte. ¿Qué tal la tarde de niñera?
Me miró fijamente, pasando del rojo al blanco en segundos. En cuanto se recompuso respondió.
-Bi..bien... ¿Por? ¿Te dijo algo Zayn?
-No, sólo que no se encontraba muy bien y volvía a su habitación. ¿Os pasó algo?
-¿Qué...? Nah, otra de nuestras discusiones tonta...-susurró nerviosa.-Ahóra cuéntame tu. ¿Qué tal por París?
Se le notaba a la legua que quería cambiar de tema, así que la deje respirar por el momento. Ya me enteraría que tramaban esos dos.

*Narra Carlota*
-¡¿Qué quieres?!
-¡Un...! ¡Enorme!-exclamó señalando un punto detrás de mi.
Giré en redondo asustada por su grito, pero no había nada. Iba a girarme para pegarle una patada en el culo cuando algo blandito impactó en mi espalda.
Solté un gritito sorprendida mientras Harry corría para entrar en su habitación. Me había lanzado su bufanda.
Le seguí furibunda, el muy inteligente había dejado la puerta de la suite abierta.
La recorrí hasta llegar al dormitorio, donde unas manos cayeron sobre mi, tirándome boca abajo en la cama. Sobra decir que empecé a patalear como una desquiciada.
-¡Harry Edward Styles! ¡Te odio!-grité intentando liberarme, pero me tenía bien cogida.
-Estate quieta.-rió dándome la vuelta mientras se acostaba sobre mí, con los brazos a ambos lados de mi cabeza para no cargarme con todo su peso.
-¡No quiero! ¡Me pesas!
Rió jugando con varios mechones de mi pelo, dándoles vueltas y oliéndolos, para finalmente dejarse caer casi completamente sobre mi cuerpo. Harry conseguía calmarme siempre que quería.
-Ahora si que te peso.
-Bastante.-susurré ya más tranquila.
Siguió acariciándome un rato más. Su peso ya me daba igual, lo único que me importaba era que no dejase de acariciarme ni de darme mimos. Al cabo de un rato se dejó completamente, con la nariz en un lado de mi cuello, haciéndome casquillas al respirar.
-¿Te molesta que esté así?
Negué lentamente. Me veía incapaz de responder con claridad en ese momento.
-Mejor. Me gusta estar así.-susurró hundiendo la nariz más en mi. Le rodeé con los brazos, deseando que nadie nos interrumpiese y ese momento durase para siempre.
-A mi también...
-¿Vas a contarme qué te pasaba antes?
Levantó la vista lentamente, haciendo que cayese de lleno en su adorable mirada verdosa y fuese incapaz de mentirle.

-Ya he estado en París antes, con...
-Elliot.-completó el volviendo a mi cuello.-Tu ex-novio...
-Correcto.
-Recordaste un montón de cosas, sobre todo en el "andamio". ¿No?
-Si... Y... Me sentí un poco mal... Pero estabais Lou y tu para animarme.-dije forzando una sonrisa.-Al final me lo pasé bien...
-Me alegro de que lo hicieses.
Después de un rato en silencio se levantó, lo cual me sacó varias muecas de disgusto que no pasaron inadvertidas.
-Es tarde. Mañana tenemos mucho trabajo.-sonrió.-Vete a por el pijama.
-¿El pijama?-pregunté confundida.
-Sí. Hoy duermes conmigo.
Estaba saliendo de la habitación cuando su mano sujetó la mía, atrayéndome hacia el.
-No más hagas ir a buscarte.-musitó contra mi oído.
Sonreí y supe que, por una vez, iba a hacerle caso.

*Narra Rose*
Cuando los demás se fueron Liam y yo seguimos de paseo, besándonos cada poco entre risas. Compramos un montón de recuerdos. Llegamos a unos pequeños puestos ambulantes al lado del Sena, allí Liam me compró una pequeñas cajita de plata antigua, con una forma muy peculiar. Dentro tenía dibujos en miniatura de París.
-¿Te gusta?
-Me encanta... Es tan bonita...
-Pues es tuya.-rió pagando.
-Muchas gracias... ¡Mira ese puente! ¡Está lleno de candados!
-En este puente se dejan candados las parejas que buscan un amor eterno. Por sólo 10€ os vendo uno.-dijo una agradable señora, que nos sonreía adorablemente.
Miré a Liam, pero por una vez me adelanté yo.
-Rose, no tienes que pagar tu...
-Liam, nos pagáis una cantidad indecente de dinero, así que no discutas.
Cerramos el candado y miré la llave.
-Ahora tenéis que lanzarla al río.-sonrió antes de acercarse a hablar con otra pareja.
Miré a Liam, pero el lugar de tirarla abrí la cadena de mi collar.


-¿Qué haces? La señora nos dijo que la tiráramos al río.
-Puede ser, pero prefiero llevar el "símbolo de nuestro amor" más cerca de mi corazón.
Me miró extrañado, pero acabó sonriendo cálidamente.
-Eres increíblemente especial.
-No sonrías que me enamoro.
Ambos reímos felices, cogidos de la mano, camino al hotel.

Veintiuno

(ESCUCHAR: Counting stars-One Republic)
*Narra Lía*
-Tenemos que dejar de hacer esto Zayn.
-¿Dejarlo? A mi me encanta.-suspiró besando mi hombro desnudo con delicadeza.-Y a ti también.
-No... Esto está mal...
-Eso dices siempre.
-Ahora en serio, si Iván se entera me matará.-susurré dejando que me acariciase lentamente la espalda, desde la base hasta la nuca, haciendo que me estremeciese.-Y a ti también.
Sonrió pero no añadió nada más. Después de un rato en silencio empezó a fumar.
-Deberías dejarlo.-dije arrugando la nariz.
-Irónico que me le digas justamente tu.-sonrió.
-Lo se, pero el que canta eres tu.
-Y la que baila tu, así que no sé que será peor, además, esto es lo más placentero del mundo.
Seguimos en silencio un rato más, hasta que decidí romperlo.
-Los demás estarán a punto de llegar...
-¿Me estas echando preciosa?
-Sólo lo menciono. Dudo que sepan lo que hacemos... Ya me entiendes...
-No saben que nos acostamos juntos tranquila.-dijo mientras se levantaba y comenzaba a vestirse con desgana.-Mejor así. Al final vas a tener razón y esto no es más que un error.
Salió de la habitación dando un portazo. No entendía sus cambios constantes de humor, pero aún así había algo que me atraía inevitablemente hacia él. Me puse una camiseta larga y corrí hasta darle alcance en el pasillo, justo cuando abría la puerta de su habitación.
-¿Lía?¿Qué demonios...?
Silencié sus palabras con un profundo beso mientras lo obligaba a entrar en ella, tropezándonos con todo.


-Me gusta cometer errores.-gemí contra su oído.
Eso fue lo único coherente que dijimos lo que quedaba de tarde.

*Narra Noelia*
Decidimos volver al hotel mientras le echábamos la bronca a Melissa y Louis, que tiritaban en los asientos traseros del coche.
Liam y Rose decidieron quedarse un poco más paseando su amor por las calles de París, poniéndole los dientes largos a más de una, o uno.
Harry y Carlota no hablaban casi, aunque Harry intentaba sacarle temas de conversación, pero parecía metida en su mundo.
-¿Carlota?
-¡¿Qué?!-gritó ya exasperada.
-¿Te pasa algo?
-No.-musitó.-Sólo estoy cansada...
-Pues el concierto es mañana.
-Mañana ya estaré bien.
-Esperemos.-dijo poniendo los ojos en blanco.
Más que enfadada parecía disgustada, pero dudo que le dijese nada a nadie, excepto a Rose claro.
Cuando llegamos subió a su habitación sin decir nada, pero Harry no parecía dispuesto a dejarla irse.
-¿Alguno sabéis que le pasa?
Todos negamos, por lo que corrió detrás de ella tarareando.
-Me voy a duchar, sino mañana estaré fatal.-dijo Meli yendo hacia su habitación, seguida de Lou, que le dio un suave beso en la coronilla antes de entrar en la suya.
-Noe... Compré unos macarones que tienen una pinta buenísima... Podemos comerlos juntos si quieres...-susurró sonrojado.


Sonreí y me abrazó con fuerza contra su pecho, para ponerse rojo y apartarse un poco.
-Seguro que están deliciosos.
-Voy a por ellos.-dijo dirigiéndose hacia la puerta, pero casi se carga una planta por el camino.-¡Estoy bien!

*Narra Carlota*
Estaba a punto de abrir la puerta cuando vi a Harry por el rabillo del ojo. Intenté cerrar la puerta lo antes posible, pero como siempre, se interpuso.
-Parece que no te alegras de verme.
-¿Sólo lo parece?
-Que humor más agrio tienes para estar en la ciudad del amor.-sonrió irónico, sacando a relucir ese adorable oyuelo.
-Paso del amor.
-Y yo de verte así. ¿Pasó algo? Sabes que puedes decírmelo.
-Es que no me pasa nada.
Puso los ojos en blanco pero acabó asintiendo.
-Cuando estés dispuesta a hablar ya sabes donde estoy.-dijo encaminándose hacia su habitación.
De repente giró y me miró con los ojos abiertos, casi horrorizado.
-¡¿Carlota...?!

domingo, 3 de noviembre de 2013

Veinte

(ESCUCHAR: La vie en rose-Edith Piaf)

*Narra Rose*
El brote de rabia que me había dado me había sorprendido hasta a mi. Cuando salí corriendo del coche no me imaginé que acabaría perdiéndome en pleno París. Empecé a orientarme cuando llegué a la famosa "Sacre Coeur".
Me senté en uno de los escalones para ver las maravillosas vistas de la ciudad mientras miles de turistas se fotografiaban entre risas.
Me sentía mal por haberme puesto así con Liam, pero odiaba que rompiesen mis esperanzas, sobre todo en el tema de los chicos.
Iba a levantarme cuando noté una mano sobre mi hombro. Giré la cabeza rápidamente, encontrándome con Harry, que jadeaba con Carlota y Niall a su lado.
-¡Rose! ¿Estás bien?-me preguntó él levantándome de las sucias escaleras.-Contesta...
-S..si... Estoy bien...
-No, no lo estás. Ven.-dijo Lottie cogiéndome de la mano.-Eh... No llores peque...
Sin darme cuenta había empezado a llorar, con gruesos lagrimones cayéndome por las mejillas. Harry me abrazó contra su pecho con firmeza, envolviéndome con su abrigo y alejándonos de allí. Entramos en una cafetería y subimos a la parte de arriba corriendo. Desde allí sería más difícil encontrar a los chicos y los dueños eran unos ancianitos con pinta de no entender demasiado de música actual.
-¿Qué tomarán?-nos preguntó en un inglés casi perfecto.
-Cuatro chocolates a la taza con nata y leche condensada, por favor.-pidió Niall.
Harry seguía conmigo en brazos, sonándome los mocos con un pañuelo de seda, con sus iniciales bordadas.
La ancianita volvió con las humeantes tazas, que casi me queman al coger la mía.
-Cuidado, están muy calientes.-musitó cogiéndola con delicadeza para que bebiese.-¿Qué paso con Liam?
Suspiré cansada. No me apetecía contárselo a nadie, era muy bochornoso, pero mi mejor amiga y dos de mis jefes me miraban preocupados, así que decidí hablar.
-Me pidió salir en la Torre Eiffel.-sollocé.

*Narra Carlota*
-¡¿Que hizo qué?!-exclamamos los tres a la vez, atragantándonos con el chocolate.
-¡¿En ese andamio?!
-¡Carlota!-me gritó Harry acariciándole la espalda con cariño.-¿Qué pasó después?
-Que se traumatizó, normal.
Harry volvió a matarme con la mirada mientras negaba repetidamente.
-¿Pero eso no es bueno? ¿Qué le dijiste?-preguntó Niall, que tomaba su chocolate ajeno a todo.
-Le dije que sí.-hipó.-Pero bajamos antes que vosotros... Y había mucha gente...
-Continúa.-susurró Harry apara alentarla.
-Y... Unas chicas le empezaron a gritar que por qué había dejado a Danielle...-musitó.-Le preguntaron quien era y dijo...
Paró para abrazarme  llorando desconsoladamente. La aparté de Harry lo máximo que pude, acariciándole  la espalda para calmarla.
-¿Qué respondió?
-Que..que no era más que una de sus empleadas... ¡Ni amiga dijo! ¡Empleada!
En ese momento llegó Liam seguido de Noelia, con los ojos rojos de tanto llorar y se tiró sobre Rose, abrazándola con fuerza.
-Perdóname... Perdóname Rose...-sollozó.-Ven a fuera conmigo...
-¡No! ¡No quiero ir a fuera ni perdonarte!-dijo intentando desasirse de sus brazos, para acabar llorando entre ellos.
-¿Cómo...?-iba a preguntar, pero me fijé en Niall, que se guardaba el móvil disimuladamente en el pantalón.
-Te amo Rose...
-No lo parece... ¿Te da vergüenza tener una novia normal? ¿Salir con una... Empleada más?
-Me avergüenzo de mi mismo, de portarme así contigo, de no ser más valiente...
Ambos parecían dos magdalenas, hasta que Rose lo abrazó con fuerza contra su pecho.
-Te amo Liam...
-Ven conmigo por favor.-le suplicó levantándola y saliendo por la puerta.
-¡Vamos con ellos!-exclamó Harry cogiéndome de la mano, para luego ponerse rojo.-Perdona... Cojámonos en cadena todos...
Los seguimos así, hasta llegar a la puerta y quedarnos de piedra. Entre todos los fans estaban ellos dos... ¡Besándose!



Cuando acabaron el grito de Liam resonó por toda la calle.
-¡TENGO LA MEJOR NOVIA DEL MUNDO, Y SI, ES MI EMPLEADA!
Unas empezaron a aplaudir y silbarles, otras a llorar desconsoladamente y otras simplemente los contemplaban atónitas.
-Vaya...-dijo Noe.-Y parecía el más calmado...
-Supongo que el amor nos revoluciona a todos.-le sonrió Niall.
Harry sonreía, hasta acercar la boca a mi oído.
-Las de verdad se alegran por ellos. Mi pregunta es... ¿Te alegras tu?
-Muchísimo.-dije aplaudiendo.
-Así me gusta.-sonrió besando la zona y poniéndome roja.
Salimos de la muchedumbre cogidos de las manos y decidimos volver a Montmartre. En ese momento mi cerebro reaccionó.
-¿Y Lou y Melissa?
Nos miramos con la boca abierta mientras negábamos con la cabeza.
-Ni idea...
-Pensaba que estaban con vosotros.-dijo Rose
-Y lo estaban, pero se quedaron a mirar cajas de música.-asintió Hazza.
-Nos van a matar, o se mataran entre ellos.-rió Niall.-Será mejor que volvamos rápido.

*Narra Melissa*
Cuando nos dimos la vuelta Harry y Carlota habían desaparecido. Me puse de puntillas intentando ver algo sobre la marea de cabezas que nos perseguían, pero nada.
Nos escondimos por un rato en una tienda de cajas de música, todas decoradas con la típica elegancia parisina.



-Que bonitas son...
-Son preciosas.-sonrió cogiendo una con delicadeza y girando la manivela para hacerla sonar.-Me encanta esta canción.
-¿Cuál es?
-Acércate.-sonrió poniéndola al lado de mi oído. Empezó a sonar "La vie en rose" de Edith Piaf, una de mis canciones favoritas.-¿Qué te parece?
-A mi también me encanta esa canción.-sonreí.
Me devolvió la sonrisa y con la caja en la mano se acercó al vendedor. Antes de que pudiese reaccionar ya la tenía en una bolsa envuelta para regalo.
-¡Louis! No tenías por qué...
-Me hacia ilusión regalarte algo.-dijo.
Seguimos paseando por allí, mirando las obras de arte que adornaban las calles, hasta que empezó a sonar "La vie en rose", esta vez en directo y en medio de una pequeña plaza. Sin previo aviso los brazos de Lou rodearon mi cintura, atrayéndome hacia él mientras juntaba nuestras frentes.
-¿Bailamos?
-Claro.-sonreí.
Bailamos muy pegados, sonriéndonos y dándonos de suaves caricias, hasta que la lluvia lo fastidió todo.



-Pongámonos a cubierto...
-No... Acabemos...
Asentí lentamente. Cuando acabó la canción ambos teníamos la ropa completamente  adherida al cuerpo. Las gotas de lluvia resbalaban por sus labios, que soltaban baho del frío.

Sin pensarlo me acerqué lentamente a ellos. Iban a rozar se cuando oímos los gritos de los chicos, que estaban bajo los toldos de una cafetería.
-Será mejor que vayamos con ellos o nos matarán.-susurró alejándose un poco, pero sin soltar una de mis manos.
Estaba completamente entumecida, tanto que sólo acerté a asentir.
-Ha sido el mejor baile de mi vida.-dijo mientras tiraba de mí.
-También el mío...

Diecinueve

(ESCUCHAR: Unwritten-Natasha Bedingfield)

*Narra Carlota*
Llegamos a la Torre Eiffel después de casi una hora, entre fans, fotos raras y fotógrafos chillones.


Melissa y Louis volvían a discutir acaloradamente.
-¿Por qué me dejaste plantada el otro día?
-¿Cuando?
-El día que por desgracia sólo casi te rompo la nariz con la puerta del coche.
-¡¿Por desgracia?! ¡¿Querías rompérmela?
-¡No! ¡Pero al menos podrías haber avisado!
-¡Y avisé!
-¡Cinco minutos antes de que saliera de casa!
Puso los ojos en blanco enfadada y caminó hasta el ascensor.
-¿Subes o esperas una invitación formal?
Lou empezó a despotricar por lo bajo mientras los demás subíamos con ella.
-Vamos bro. Las chicas no nos controlan.-rió Harry pasándole un brazo sobre los hombros.-Disfrutemos de las vistas.
Subimos con los chistes de Niall de que el ascensor se caería y cosas peores que poco a poco iban animando más a Lou. Rose tenía bastante vértigo, por lo que se quedó con Liam en la segunda parada contemplando las vistas, abrazada a el.

-¿Tienes frío?
-No, sólo que aquí corre mucho el aire.-susurró pegando la cara a su cuello.
Dejamos a la parejita feliz y llegamos a la cima. Allí el viento era muchísimo más fuerte, tanto que Noe calló de espaldas contra la puerta de acero.
-¡Auch!
-¿Estás bien? ¿Te has hecho daño?-le preguntó Niall acariciando su mejilla con cariño.
-S..si, sólo ha sido un cabezazo.
-Ven.-susurró el abrazándola por la espalda.-¿Nos acercamos más al borde?
-Claro, las vistas son increíbles.
-¡Mira cuantos candados!
-He traído uno maxi para escribir nuestros nombres.-dijo de repente Harry sacando uno de entre los pliegues de su abrigo azul.
Escribió con una letra mínima todos los nombres, hasta los de Lía y Zayn, que a saber que harían en el hotel.
-Hagamos una apuesta. Si el hotel esta entero cuando volvamos os invito a cenar.-rió Lou.
-No creo que sea para tanto.
-Que inocente... Seguro que están haciendo la postura del...
-¡Harry Edward Styles! !Eso es privado!-exclamé dándole una colleja.
-¡Pero es verdad!

*Narra Noelia*
Seguimos contemplando las vistas desde lo alto de la torre. Melissa les sacaba fotos a Carlota con los chicos mientras ellos le hablaban de todo tipo de cochinadas.
-Esos dos están muy salidos.
-Cierto, sobre todo Harry. Para ser el más pequeño es el más pervertido.
-Tiene un buen maestro.-sonrió mirando hacia Lou, que le tiraba del pelo a Melissa.-Pero la quiere mucho igualmente...
-¿A Meli?
-No, a Carlota, sólo hace falta ver como la mira.
Los cuatro seguían bromeando, pero el brazo de Harry estaba rodeando su cintura atrayéndola hacia él.
-O como la agarra. Parece un pulpo.
-¡Eh! ¡Los que se abrazan ahí al fondo! ¿Bajamos y vamos hasta Montmartre?-exclamó Lou yendo ya hacia la puerta.
-¿Tenemos otra opción?
Bajamos y en la base de la torre nos encontramos a Liam y Rose rodeados de fans que le pedían autógrafos. El guardaespaldas de Liam consiguió sacarlos de allí en un tiempo récord, pero seguía siendo una auténtica locura.
Subimos a los coches corriendo.
Niall y yo subimos con ellos, que evitaban mirarse.
-¿Hacia Montmartre?
-Si, rápido Charles.-le dijo Liam al chofer, que rápidamente puso el coche en marcha.-Uff... Faltó poco...
-Cierto. Espero que los demás estén bien...
-Va Carlota de niñera, no les pasará nada.-susurró Rose hundiéndose en su asiento.
Pasó otro rato de silencio incómodo, hasta que el coche se detuvo.
-Rose... No quería...
-Déjame.
-No... Me... No tenía que ser así...
-Da igual. Debería haberme dado cuenta antes. Somos de mundos completamente distintos.
-¡Eso es mentira!
-Entonces no deberías avergonzarte de que te vean conmigo.-dijo amargamente mientras bajaba y daba un sonoro portazo.
Tanto Niall como yo nos quedamos de piedra. La dulce y cariñosa Rose gritando y dando portazos.
Íbamos a preguntarle a Liam cuando le vimos con la cabeza gacha temblando.
-¿Liam...?-susurré abrazándole.-¿Qué paso? No llores anda...
-Yo no quería... Pero me asusté... Quiero para Rose una vida normal, sin que la acosen por la calle ni se lo hagan pasar mal...
Hipaba y sollozaba entre mis brazos. Niall me tendió un pañuelo y bajamos del coche.
-Mira... Primero iremos a esa cafetería y me contarás lo ocurrido.
-Yo buscaré a Rose, no puede estar lejos.-apuntó Niall. Antes de irse musitó.-Cuídalo en mi ausencia. Iré con Carlota a buscarla.
Sonrió antes de besar mi mejilla, después, salió disparado a  buscarla.



domingo, 20 de octubre de 2013

Dieciocho

(De New York a París-GINKGOA)
*Narra Melissa*
Pensé que Carlota mataría a Harry por decir eso, pero después de un duelo de miradas ambos empezaron a reírse como desquiciados, tirándose en los sofás. Que humor más raro tenían.
-¿Tan poco te gustan el London Eye que quieres que lo vuelen?-rió ella desde un puff.
-Una vez me mareé allí arriba, desde entonces lo odio.-respondió entre risas él.
Nos miramos extrañadas, pero a la vez felices de que se llevasen un poquito, o pocito, mejor que antes. A Noe casi le da algo cuando Harry rodó por el sofá manchado de ¿batido de fresa?
-¿Y esa mancha?
-El batido de Carlota. Se ve que no quería más.-contestó intentando limpiarse.-Tú ríete pequeña arpía, que cuando duermas me colaré en tu cama a hacerte cosquillas.
-No te lo aconsejo, da patadas.-rió Rose intentando calmarla.
Al final la "tarde de chicas" se convirtió en "la tarde de chicas y Harry". Noelia le obligó a quitarse la camisa sucia y a meterla en la lavadora. Como debajo no llevaba nada se paseaba semidesnudo por toda la casa bajo la atenta mirada de Lottie, que sonreía ante sus gestos.
Después de un rato nos sentamos en el suelo a cotillear mientras comíamos los dulces.
-¡Al suelo todos! Y Carlota, no le tires nada de chocolate a Harry que eso no sale.-dijo Noe apartándoles los pasteles y dándoles la tarrina de helado de pistacho.
-Haré el esfuerzo.-sonrió quitándole la cuchara.-A ver... Di: Aaah...
-No voy a hacer eso.-se quejó, pero acabó robándole una cucharada que iba a comerse.-Uhm... Que rico...
Siguieron jugando mientras nosotras hablábamos con Noe para tranquilizarla.
Louis al final no había podido ir a verme por la mañana, por lo que salí con Hugo. Lía tenía una vida realmente... Excitante... Entre Zayn, el destrozabonsais, e Iván, su novio-amigo.
Harry nos daba algún que otro consejo.
-Noe, Niall es muy sensible. Sé que le gustas, pero le cuesta mucho decírtelo... Seguro que anda preparando algo.
-¿Tu crees? Ai... Muchas gracias Harry.
-Y Lía, yo creo que la decisión es obvia, ¡Zayn! No porque sea mi bro, pero... Vamos, que lo tienes a tus pies nena.
-Que bien te expresas.-ironizó Carlota, que observaba acostada sobre su espalda.
-Lo sé.-dijo con petulancia.-Pesas preciosa.
-¿Yo? Qué va.
Seguimos así unas horas, hasta que se hizo completamente de noche. Harry nos daba ideas descabelladas para ligar con los chicos, bueno, a todas menos a Carlota, que acabó quedándose dormida sobre él.
-¿Quieres que te la saque de encima?-le preguntó Rose preocupada por su espalda.
-Que va, si en realidad no pesa nada.-sonrió, pero giró lentamente hasta acostarla a su lado.-Ya es tarde, será mejor que me vaya, seguro que Noe tiene cosas que hacer.
-Por mi no os preocupéis.-dijo empezando a recoger.-Pero ayudáis a limpiar si os vais.
La ayudamos todo lo posible, hasta que el salón volvió a parecerse a lo que había sido antes de llegar. Harry llevaba a Lottie en brazos como si fuese un bebe, aunque se había despertado y se frotaba los ojos con la manga.
-Titulares para mañana: "Harry Styles paseando a su bebé por las calles de Londres"
-Le quedo un poco grande.-rió.-Puedes bajarme, que ahora ya estoy despierta.
-¡De eso nada!
Las excentricidades de Harry acabaron por costarnos caras. Nos persiguieron varias fans gritando histéricas, por lo que salimos corriendo cada uno hacia su casa.
-¡Nos vemos!-exclamaron Harry, Rose y Carlota, que iban en la misma dirección.
-¡En cuanto pueda os llamo!
-Lía y su apretada agenda social.-grité entre risas.
-¡Es verdad! ¡Vivo en un triángulo amoroso!
Puse los ojos en blanco mientras corría. Esta gira iba a ser muy interesante.

*Narra Rose*
El día veintiocho llegamos a París, bajo el revuelo de miles y miles de fans que los esperaban en el aeropuerto. Íbamos los diez en el miso avión, por lo que se dispararon las preguntas nada más llegar.
La prensa no paraba de hacerse la misma pregunta que nosotras, ¿Por qué One Direction viaja con sus empleadas? Ni nosotras lo sabíamos.
Cuando llegamos al hotel y dejamos las cosas nos propusieron pasar el día por ahí.
-Podemos ir a la Torre Eiffel.-sugirió Niall.
-Claro, para ver a la multitud desde arriba ¿no?
-¡Buena idea Noe! Voy a avisar a los guardaespaldas.-dijo Harry arrastrando a Meli, que sonreía feliz.
-Pero yo lo decía...
-Yo no voy, no me apetece correr por ahí.-bufó Lía tirándose en un sofá.
-Vengaaaa. Lo pasaremos bien. Además, luego nos invitan a crepes.
-¡Carlota! ¡Que vamos con Niall y Noelia!-rió Lou tirándole del pelo con suavidad.-Yo también quiero ir Lía...
-Id vosotros, yo también me quedo.-dijo Zayn.-Alguien tendrá que hacer de niñera.
-No necesito niñera Malik.
Se mataron con la mirada. Típico. Después de un rato llegaron Harry y Meli sonrientes como niños pequeños.
-Podemos irnos ahora mismo.
-¡Perfecto! Rose, ponte una bufanda, hace bastante frío ahí arriba.-susurró acariciando mi mejilla.-Esa azul es muy bonita...
-¡Liam! ¡Deja a mi Rosemary en paz!-dijo Lou arrastrándome de entré sus brazos.-Te dejo una mía, ya verás que guapa vas.
Melissa me miraba decepcionada, pero bajó la mirada al ver que la observaba. Subimos a su habitación y empezó a rebuscar en la maleta.
-¿Y si se la dejas a Meli? Parece que tiene frío...-le susurré viendo el desastre que estaba formando.
-¿Tu crees? A lo mejor no quiere... Ya sabes, es mía y eso...
Le puse una mano en el brazo sonriendo.
-Cualquier cosa tuya la hará feliz.
-Gracias Rose, te quiero.-sonrió abrazándome.-¿Gris o roja?
-Uhm... La gris combina más.
-Está bien.
Bajó la escaleras corriendo.

Cuando bajé yo ambos reía mientras el intentaba colocársela bien, bajo la antenta mirada de las demás.

Calota:


Melissa:


Noe:


Rose:


-Me estás aplanando la nariz.
-Mira, ahora serás Voldemort.-rió.
Salimos del hotel dejando a Lía y Zayn discutiendo de nuevo.