(ESCUCHAR: Hey there Delilah-Plain White T's)
Me removí inquieta en el asiento. Después de mi delicado aterrizaje Harry subió y condujo hasta su casa.
-¿Que hacemos aquí?
-Tengo que dejar mi bolsa con la ropa sucia.-dijo bajando con fluidez.-¿Vienes?
-¿Tengo otra opción?-suspiré.
-No, además, quiero que veas como es mi casa.-sonrió tomando mi mano.
Era una sensación incómoda que tirase de mi siempre que podía.
Subimos hasta la habitación donde tenía la lavadora y la secadora. Después de programarla con un poco de ayuda fue a cambiarse.
-Puedes sentarte en el sofá mientras tanto.-gritó desde el vestidor.
-¡Vale!
Me senté a esperarle. Ojeé unas revistas que tenía en la mesa de café. La mayoría eran sobre la banda y chismorreos, nada que me interesase demasiado. Volvió poco después con un jersey verde, unos vaqueros negros y unas Converses blancas. Sonrió divertido ante mi cara de asombro, así que recompuse el gesto lo antes posible.
-¿Admirándome?
-Más quisieras Styles.-dije levantándome.-¿Nos vamos?
-Claro. ¿Quieres pasar por tu casa para arreglarte un poco?
-¿Tan mal me ves?-reí con malicia.
-Estás muy guapa, pero con otra ropa estarías más decente para salir a comer.
-Pues llévame a casa. Se ve que no te molesta hacer de taxista.
-Sólo quiero conocerte bien.
-No es difícil conocerme, soy una chica muy sencilla. Rose dice que soy como un libro abierto.
-¿Sencilla? Eres realmente difícil.-se quejó a subiendo al coche.-Nunca se en que estas pensando...
-¿Tanto te interesa saber que estoy pensando?-susurré.
Condujo en silencio. Bajé del coche rápidamente, pero ya estaba el para cerrarme la puerta.
Entramos en mi casa unos minutos después.
-Quédate en el salón. Volveré enseguida.
*Narra Harry*
La observé irse hacia su habitación, caminando con soltura. Mientras la esperaba deambulé un poco por la casa adelante. En un estante había un álbum con fotos. Me pudo la curiosidad y lo abrí. Estaba de llenos de fotos de Carlota con otro chico, bastante guapo he de admitir, con una sonrisa enorme en sus rostros, sonriendo felices a la cámara.
Unos celos terribles me invadieron, haciéndome temblar de arriba a abajo. Lo cerré con fuerza, dejándolo en su lugar de origen, sin miramientos.
-¿Te gustaron los fotos?-preguntó su delicada voz a mi espalda.
Me sobresalté y puse las manos en la espalda, intentando ocultar lo sonrojado que estaba. Acababa de invadir su intimidad, en su propia casa.
-Eran muy bonitas...
-Es fotógrafo.-dijo colocándolo bien.
-¿Es tu novio no?¿ Elliot?
-Ahora mismo no se muy bien que somos o no somos.-misitó triste.
Cogí su mano, atrayéndola hacia mi y dándole un tierno abrazo. Era tan bajita que no debí de pasar del metro sesenta y cinco, por lo que abrazarla era muy sencillo. Después de unos instantes en silencio se separó un poco más sonriente.
-Gracias.-susurró colocándose bien la bufanda beis que llevaba.
-Para lo que quieras.-respondí tirando de unos de los mechones sueltos de su moño.
-Vamos a comer entonces.
Salimos de allí y volvimos a subir al coche. En cuestión de minutos estábamos en el restaurante, sentados todos juntos en una mesa, charlando y comiendo animadamente. Liam y Rose no paraban de hablar por lo bajo, riéndose y comentando los vanos intentos de Jason por entrar en la conversación, mientras, Rubén hacía lo imposible por que Zaira dejase interrogar a Niall.
Noe y yo hablábamos sobre nuevos pasos de baile y finalmente Harry escuchaba atentamente.
-Yo creo que quedaría muy bien.
-Y yo, pero a lo mejor se hacen un poquito de daño.
-¿Daño?¿ Dónde? ¡Carlota!
-Tranquilo Styles, tu cara seguirá impoluta.
-Más vale.-rió.
Cuando acabamos de comer cada uno decidió irse a su casa.
-¿Mañana a la misma hora?-preguntó Liam antes de subir al coche.
-Sí, pero llegad puntuales por favor.-dijo Rose.
-Hoy fue un despiste. Mañana llegaremos bien.-sonrió Harry arrastrándome con él.
-Más os vale. Por cierto, ¿no es un poco tonto que nos llevéis ambos al mismo sitio en coches diferentes?
Ambos se miraron sorprendidos, pero acabaron asintiendo.
-Harrold ya las llevo yo.
-No hace falta bro, yo me encargo.
-Insisto.
-Yo también.
Se miraron de nuevo, matándose con la mirada mutuamente hasta que Rose decidió intervenir.
-Em... ¡No pasa nada! Volvemos a casa como nos fuimos del estudio.
-Me parece una idea fantástica.
-Completamente de acuerdo Leyum.
Niall y Noelia estaban sentados en el coche hablando sobre el ensayo de mañana y Zaira y Rubén hablaban con Jason, así que fuimos los únicos testigos de su peculiar duelo.
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