viernes, 13 de diciembre de 2013

Veinticuatro

(ESCUCHAR: Right place, right time- Olly Murs)
*Narra Melissa*
¡No! ¡Desastre! ¡¿Cómo había podido encontrar la casa?! Mamá le abrió toda feliz y empezó a charlar con el.
-¿Cómo se llamaba?-me preguntó mi padre en el salón.
-Louis papá.
-¿Es tu novio o son los pajaritos que tu madre tiene en la cabeza?
-Son sus pajaritos.
-¿Puedo enseñarle la escopeta para cazar elefantes?
-¡Papá!-exclamé enfadada.
Lo hizo pasar al salón y sentase a mi lado. Le dediqué una sonrisa agria, que respondió con otra más o menos igual.
-Qué suerte que finalmente pudieras venir.
-Melissa nos dijo que estabas en la firma.
-Justo acabó cuando se fue ella. Una suerte ¿verdad Meli?-sonrió apretándome la pierna.
Forcé otra sonrisa apretando su mano.
-Una suerte. ¿Has probado la tarta de pasas de mi madre?
-Cierto. Es deliciosa. Os traeré un trozo.
Tanto mi padre como yo la odiamos por lo gruesa y espesa que es.


 Al final iba a pasármelo bien con Lou.
-Tomaré un trozo.
-Te arrepentirás de eso chaval.
-¡Gus! ¡A vosotros os en encanta!
-Claro mamá.

*Narra Louis*
-Pues encantados de conocerte. ¿Te ha gustado la tarta?
Me dolía el estómago. Esa tarta era una bomba de relojería contra la flora intestinal. Sonreí arrastrando a Melissa hacia la puerta.
-Estaba muy rica.
-Melissa sabe la receta. Te la hará cuando queras. ¿verdad cariño?
-Claro mamá.-suspiró.
Se la notaba un poco desesperada, sobre todo después de los tres álbumes de fotos que si madre me enseñó, desde que era pequeña hasta el día que se mudó a Inglaterra para trabajar en la escuela de baile.
-Déjalos irse Anna, mira que carita de sueño.
-Está bien.-sonrió achuchándonos a ambos, dejándonos las mejillas rojas.-Cuándo puedas vuelve.
No me quedó muy claro quien se lo dijo, pero Meli me cogió de la mano y me arrastró hasta el portal.
-Meli...
-Ya hablaremos tu y yo.
-Pero...
-¡He dicho...!
La callé con un beso. Deseaba hacerlo desde que bailáramos en París, pero nunca encontraba el momento oportuno.



Al principio intentó apartarme dándome golpes en el pecho, pero la tenía bien sujeta. Apreté con más fuerza la mano que tenía en la base de su espalda, profundizando el beso hasta dejarnos a ambos sin aire.
Cuando la solté tenía los labios rojos y la respiración entrecortada.
-Vaya...
-Vaya ¿qué? No ha sido más que un beso.-gruñó limpiándose los labios con la manga. Estaba adorable sonrojada. Levanté su mentón y le di otro lento beso, apretándola contra mi cuerpo e introduciendo levemente mi lengua, haciendo que ambas se rozasen.
Se separó completamente roja, tocando levemente su labio inferior.
-Será mejor que nos vayamos... El concierto empezará en unas horas...
-Sí, pero...
-Vamos.-musitó tirando de la manga de mi abrigo como una niña pequeña.
-Espera.
Se giró, mordiéndose el labio inferior adorablemente mientras se frotaba un ojo. La quería, la amaba. Ahora lo sabía.
-¿Qué pasa?
-Nada.-sonreí.-Volvamos al hotel.

Veintitrés

(ESCUCHAR: The time- The Black Eyed Peas)
*Narra Melissa*
Abandonamos París  y seguimos la gira junto a los chicos. Esa mañana acabábamos de aterrizar en el aeropuerto de Berlín, esquivando a miles de fans chillonas, cuando me sonó el teléfono. Sinceramente, no sé como pude oírlo.
-¿Diga?
-¡Meli! Oh cariño, la niña me ha cogido el teléfono. (...) Ai Gustavo, deja de gritarme que ya le pregunto. (...) Si, si, ya voy.
-¡Mamá!-grité exasperada.-¡¿Se puede saber que pasa?!
-¡Que has llegado a Berlín! ¡Estamos deseando verte!
-Ams... Un momento.-dije mientras ponía la mano en el auricular y hablaba con Rose.-¿Hoy hay ensayo? Dime que si por favor...
-No, hoy habíamos quedado en que después de la firma no ensayaríamos para que llegasen al concierto con las pilas puestas.
Iba a inventarme una excusa para no poder ir a verles cuando mi madre habló.
-¡Qué bien! Haces una escapada y te vienes a tomar el té, que es muy inglés, con ese amigo tuyo.
-¡¿Louis?!-grité alarmada, tanto que se giró mirándome interrogante. Le hice gestos para indicarle que estaba hablando con mi madre, y sin previo aviso me quitó el teléfono.
-¡Holaaaa! ¿La mamá de Melissa? (...) Awwww que mona, gracias. (...) ¿A las cinco? Tenemos la firma, mejor a las ocho. (...) Perfecto, hablaré con ella. (...) Sí, me gusta en bizcocho de pasas, pero no te molestes. (...) Maravilloso. Besitos Ana.-se despidió con voz cantarina.
No me lo podía creer. Le arranqué el móvil de las manos y escuché la risita de mi madre.
-¡Gus! ¡Vamos a conocer al novio de Meli!
-¡Qué no lo es! ¡Mamá!
-A los ocho te lo traes, tranquila, que el también sabe la dirección, sino con una guía enseguida llega.-rió.
-Tu ríete, que como me hagáis quedar en vergüenza vete olvidándote del te inglés.-colgué antes de que pudiese replicar.
Los demás e miraron extrañados, pero mi mirada bastó para silenciarlos.
Comimos en en hotel. Tuve que traducirles casi todo lo que ponía en la carta, aunque por el otro lado estuviese en inglés.
Después de comer nos obligaron a ensayar una hora.
-¿Por qué? Acabamos de comer y no apetece nada.-se quejó Noe.-Después de comer hay que echarse una siesta.
-¡De eso nada! ¡Si nosotros trabajamos vosotras también!
-¿Sabéis que el ensayo también es con vosotros no?-apuntó Lía.
-¡¿CÓMO?!-gritaron a la vez.
-Lo que oís. Iros a cambiaros.-sonrió Rose.
Bufaron pero al rato estaban allí ya preparados. Repasamos y limpiamos todas las canciones. 



En la parte lírica de "Little things" Harry se equivocó y a Carlota le dio tal ataque de risa que se cayó de culo al suelo.
-¿Carlota?
-Se ha...-era imposible que hablase con coherencia, sobre todo si el se le tiraba encima y le hacia cosquillas.-Para... Que me hago pis...
-¡Eso dices siempre!-sonrió cogiéndola en el colo.-¿Damos por finalizado el ensayo?
-Por favor.-jadeó Niall, rojo como un tomate desde los brazos de Noelia, que lo acariciaba con cariño.-Tengo hambre.
-¡¿Otra vez?!
-Yo también.-musitó Noe toda sonrojada.

*Narra Louis*
Llevamos a las chicas al centro comercial donde se hizo la firma de discos. A los quince minutos se aburrían y se fueron de compras, con la condición de que se llevaran a un par de guardaespaldas con ellas. No les hacia mucha gracia, pero sospechaba que ni a Jerry ni a Michael les hacia  ilusión.
Cuando acabó la firma volvieron todas menos Melissa.
-¿Y Meli? Son las siete y quedamos con sus padres a las ocho.
-Pero... Se acaba de ir. Dijo que había quedado con una amiga de aquí.-dijo Lía frunciendo el ceño.
Lo sabía. Sabía que iba a hacer alguna de las suyas. Corrí a la sección de libros y compré una guía de Berlín. Aún así le pedí ayuda a la dependienta. Que me regaló la guía a cambio de una foto juntos y mi firma.
-Quiero llegar a Spittelmarkt. ¿Desde aquí cual es la manera más rápida a pie?



-S...si, un momento.-tartamudeó. Con un bolígrafo me marco en el mapa la ruta más corta. Cuando acabó cumplí mi parte del trato con beso en la mejilla incluido.
Iba a salir corriendo cuando Harry me cogió del brazo.
-¿A dónde vas? ¿Y más sólo?-preguntó mientras le tiraba de los mofletes al a Lottie con la otra mano.
-Voy a conocer a mis suegros. Deséame suerte.adije antes de salir corriendo.
Paul me acompañó todo el camino. Nos perdimos varias veces, por lo que llegamos a las ocho y cuarto a la casa de sus padres.
-Bueno...
-¿No querrás que te acompañe no?
-No... Pero la verdad es que estoy un poco asustado.
-Lo harás bien.-dijo dándome unas palmaditas en la espalda.-O eso espero.
-Gracias.
Llamé al timbre y resonó por toda la calle la alegre voz de la madre de Melissa.
-¿Hola?
-Hola Anna, soy Louis.
-¡Ai que bien! ¡Y la niña me dijo que no podías venir! ¡Te abro!
En cuanto la puerta se abrió me sentí increíblemente pequeño. Miré hacia Jerry por última vez y me armé de valor para conocer a mis futuros suegros.