(ESCUCHAR: The time- The Black Eyed Peas)
*Narra Melissa*
Abandonamos París y seguimos la gira junto a los chicos. Esa mañana acabábamos de aterrizar en el aeropuerto de Berlín, esquivando a miles de fans chillonas, cuando me sonó el teléfono. Sinceramente, no sé como pude oírlo.
-¿Diga?
-¡Meli! Oh cariño, la niña me ha cogido el teléfono. (...) Ai Gustavo, deja de gritarme que ya le pregunto. (...) Si, si, ya voy.
-¡Mamá!-grité exasperada.-¡¿Se puede saber que pasa?!
-¡Que has llegado a Berlín! ¡Estamos deseando verte!
-Ams... Un momento.-dije mientras ponía la mano en el auricular y hablaba con Rose.-¿Hoy hay ensayo? Dime que si por favor...
-No, hoy habíamos quedado en que después de la firma no ensayaríamos para que llegasen al concierto con las pilas puestas.
Iba a inventarme una excusa para no poder ir a verles cuando mi madre habló.
-¡Qué bien! Haces una escapada y te vienes a tomar el té, que es muy inglés, con ese amigo tuyo.
-¡¿Louis?!-grité alarmada, tanto que se giró mirándome interrogante. Le hice gestos para indicarle que estaba hablando con mi madre, y sin previo aviso me quitó el teléfono.
-¡Holaaaa! ¿La mamá de Melissa? (...) Awwww que mona, gracias. (...) ¿A las cinco? Tenemos la firma, mejor a las ocho. (...) Perfecto, hablaré con ella. (...) Sí, me gusta en bizcocho de pasas, pero no te molestes. (...) Maravilloso. Besitos Ana.-se despidió con voz cantarina.
No me lo podía creer. Le arranqué el móvil de las manos y escuché la risita de mi madre.
-¡Gus! ¡Vamos a conocer al novio de Meli!
-¡Qué no lo es! ¡Mamá!
-A los ocho te lo traes, tranquila, que el también sabe la dirección, sino con una guía enseguida llega.-rió.
-Tu ríete, que como me hagáis quedar en vergüenza vete olvidándote del te inglés.-colgué antes de que pudiese replicar.
Los demás e miraron extrañados, pero mi mirada bastó para silenciarlos.
Comimos en en hotel. Tuve que traducirles casi todo lo que ponía en la carta, aunque por el otro lado estuviese en inglés.
Después de comer nos obligaron a ensayar una hora.
-¿Por qué? Acabamos de comer y no apetece nada.-se quejó Noe.-Después de comer hay que echarse una siesta.
-¡De eso nada! ¡Si nosotros trabajamos vosotras también!
-¿Sabéis que el ensayo también es con vosotros no?-apuntó Lía.
-¡¿CÓMO?!-gritaron a la vez.
-Lo que oís. Iros a cambiaros.-sonrió Rose.
Bufaron pero al rato estaban allí ya preparados. Repasamos y limpiamos todas las canciones.
En la parte lírica de "Little things" Harry se equivocó y a Carlota le dio tal ataque de risa que se cayó de culo al suelo.
-¿Carlota?
-Se ha...-era imposible que hablase con coherencia, sobre todo si el se le tiraba encima y le hacia cosquillas.-Para... Que me hago pis...
-¡Eso dices siempre!-sonrió cogiéndola en el colo.-¿Damos por finalizado el ensayo?
-Por favor.-jadeó Niall, rojo como un tomate desde los brazos de Noelia, que lo acariciaba con cariño.-Tengo hambre.
-¡¿Otra vez?!
-Yo también.-musitó Noe toda sonrojada.
*Narra Louis*
Llevamos a las chicas al centro comercial donde se hizo la firma de discos. A los quince minutos se aburrían y se fueron de compras, con la condición de que se llevaran a un par de guardaespaldas con ellas. No les hacia mucha gracia, pero sospechaba que ni a Jerry ni a Michael les hacia ilusión.
Cuando acabó la firma volvieron todas menos Melissa.
-¿Y Meli? Son las siete y quedamos con sus padres a las ocho.
-Pero... Se acaba de ir. Dijo que había quedado con una amiga de aquí.-dijo Lía frunciendo el ceño.
Lo sabía. Sabía que iba a hacer alguna de las suyas. Corrí a la sección de libros y compré una guía de Berlín. Aún así le pedí ayuda a la dependienta. Que me regaló la guía a cambio de una foto juntos y mi firma.
-Quiero llegar a Spittelmarkt. ¿Desde aquí cual es la manera más rápida a pie?
-S...si, un momento.-tartamudeó. Con un bolígrafo me marco en el mapa la ruta más corta. Cuando acabó cumplí mi parte del trato con beso en la mejilla incluido.
Iba a salir corriendo cuando Harry me cogió del brazo.
-¿A dónde vas? ¿Y más sólo?-preguntó mientras le tiraba de los mofletes al a Lottie con la otra mano.
-Voy a conocer a mis suegros. Deséame suerte.adije antes de salir corriendo.
Paul me acompañó todo el camino. Nos perdimos varias veces, por lo que llegamos a las ocho y cuarto a la casa de sus padres.
-Bueno...
-¿No querrás que te acompañe no?
-No... Pero la verdad es que estoy un poco asustado.
-Lo harás bien.-dijo dándome unas palmaditas en la espalda.-O eso espero.
-Gracias.
Llamé al timbre y resonó por toda la calle la alegre voz de la madre de Melissa.
-¿Hola?
-Hola Anna, soy Louis.
-¡Ai que bien! ¡Y la niña me dijo que no podías venir! ¡Te abro!
En cuanto la puerta se abrió me sentí increíblemente pequeño. Miré hacia Jerry por última vez y me armé de valor para conocer a mis futuros suegros.

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