domingo, 6 de octubre de 2013

Quince

(ESCUCHAR: Fallin'-Alicia Keys)
*Narra Carlota*
Me despertaron lo estridentes gritos de Lía. Abrí los ojos lentamente y entonces me di cuanta de que aún estábamos en el jet, pero que no estaba en mi asiento, sino entre los brazos de Harry, que me acunaban con delicadeza. Su colonia era inconfundible.
-Harry...
-¿Uhm...? Hola...-susurró restregándose los ojos.
-Hola.
-¿Qué ibas a decirme?
Intenté respirar lentamente y no ponerme roja, pero tocaba disculparse.
-Lo siento mucho. No tenía que ser así contigo...
Me miró confuso, pero acabó asintiendo, acariciando distraído mi espalda.
-Yo tampoco tenía que hablarte así, y menos después de...-bajó la mirada rojo.-Rose me lo dijo...
Miré hacia ella a punto de levantarme para matarla, pero Harry me lo impidió.
-No quería decírmelo, pero la obligué. No fue culpa suya.-susurró de corrido.-Pero el que se tiene que disculpar soy yo.
- Era imposible que lo supieses y yo... Bueno... ¿Me perdonas?
-Sólo si empezamos de cero, como si este mes no exististe.-susurró abrazándonos.
-Está...
-¡Vete a la mierda!-gritó en ese momento Lía intentando soltarse de Zayn, que la mantenía agarrada por los brazos y le hacia cosquillas para despertarla.
-Ui, con que humor se despiertan algunas.-reía él.
Cuanto más se retorcía ella más cosquillas le hacía Zayn, que acabó dándole un sonoro cachete en el trasero.
Por suerte aterrizamos todos enteros. Noelia casi los mata cuando se despertó, aunque Niall se encargó de calmarla con gran éxito.
Los chico se ofrecieron a llevarnos a casa, lo cual aceptamos encantadas, bueno, menos Lía, que escapaba de Zayn todo lo que podía.

*Narra Lía*
Al final Zayn me llevó a casa a rastras. No quería que Iván nos viese juntos de nuevo y sospechase cosas que no eran.
-¿Está tu novio en casa?
-No sabe que vuelvo, y además, tampoco vive aquí.
-Ah... Pensé que vivíais juntos.
-Pensaste mal.-repliqué abriendo la puerta.-Un plac... ¡Eh!
Zayn aprovechó y entró descaradamente en mi casa, sin limpiarse los pies con el felpudo, cosa que me molesta mucho.
-Me mola tu casa.-le oí decir a lo lejos.-¿Eso es un bonsai?
¡Norberto! Corrí hacia él como una desquiciada. Zayn estaba en el salón, toqueteando a mi pequeño. Le pegué en la mano para que dejase de hacerlo, pero en lugar de eso lo soltó, dejándolo caer al suelo.
-¡Me cago en tu pu...!-grité recogiéndolo, rezando para que estuviese entero.-No...No por favor... Norbertito...
-Lía, lo siento mucho...
-¡Cállate y ayúdame!
Tenía varias ramas rotas, pero parecía entero. Lo metimos en otra maceta, con cuidado de no romperlo y le eché un poco de agua. Normalmente era Iván que lo cuidaba, pero le tenía mucho cariño al arbolito.
-De verdad que no quería romperlo... Se me resbaló por el golpe...
-¡¿Quién te mandó toquetealo?!
-Nadie pero...
-¡No tienes respeto por nada! Si le llegara a pasar algo... No vives para contarlo-susurré amenazadoramente.
-¡Tampoco te pases que sólo es un árbol!
Lo miré enfadadísima, y sin darme cuenta ya le había pegado una sonora bofetada, dejándole la cara de lado. Me sentí mal al momento. Iba a disculparme cuando me agarró de los brazos y me empotró contra la pared, haciendo temblar varios cuadros.
-Auch...-gemí son aliento por el golpe.
-Más me dolió a mi.-musitó antes de juntar nuestros labios en un apasionadísimo beso. Cuando me dejó respiraba entrecortadamente, aún entre sus brazos.
-Zayn... Esto no está bien...
-Esto está perfecto.-susurró besando mi cuello, dejando marcas en el.
-¿Y si viene Iván...?
-No vendrá... Por favor.-gimió bajando lentamente la cremallera de mi chaqueta.
-No...-gemí, pero mi fuerza de voluntad era más débil que mi voz.



Las caricias fueron en aumento, al igual que lo besos, hasta acabar exhaustos bajo mi manta verde, la que suelo utilizar para calentarme en invierno, normalmente al lado de Iván. Esta vez todo era distinto, pero a la vez igual.
Mi amor por Ivi se había ido degradando hasta casi desaparecer, y sólo dejar el cariño hacia un amigo. Con Zayn todo era nuevo, como volver a empezar.
Cerré los ojos y me dejé llevar por esa abrumadora sensación.

*Narra Melissa*
Lou me dejó en casa después de atravesar el espeso tráfico londinense y enseñarme su capacidad para enlazar tacos al volante. Realmente gracioso.
Bajó e intentó abrirme, la puerta, pero como siempre, yo en mi mundo, le di con ella en la cara, tirándolo de espaldas.
-¡Lou! ¡¿Estas bien?!-le pregunté preocupada, bajando del coche de un salto.
Estaba tirado en la acera, con la cara llena de sangre. Lo levanté y lo metí en el portal antes de que alguien lo viese así. Ya en casa lo senté en el sofá y fui a por algodones y alcohol para desinfectar.
-Ai Dios... Que le he roto la nariz...
-¡Que va! Jugando al fútbol ya me sangró así.-rió parando varios chorros con una mano.
-Pero... Ai... Echa la cabeza hacia delante...
Como no paraba me lo llevé al baño y lo senté en la taza, pero parecía un grifo.
Acabé taponándolo con los dedos, a pesar del asco que le tengo a la sangre, y poniéndole el algodón en lo orificios nasales. Estaba ridículo y acabé soltando varias carcajadas.
-No te rías, que casi me dejas tullido.
-¿Tullido? Se te pasará en unos minutos.-respondí limpiándole la cara con el alcohol.-¿Te duele?
-No. Sólo es muy incómodo.
-De verdad que lo siento. Para una vez que no quiero hacerte daño voy y lo hago.
-Gracias. Lo tendré en cuenta.-sonrió quitándome los algodones de las manos, que me temblaban peligrosamente.-¿Te da miedo la sangre?
-Sólo... Asco.
-Pero aún así me has parado la hemorragia.
-Si... Ha sido... No muy agradable.
-Se te nota, estas blanca.-dijo levantándose y sentándose con cuidado en el sofá.
Me senté aún temblorosa a su lado, mirando fijamente su nariz, esperando que se desatase otra riada, pero seguía bien. Pasado un rato le saqué los algodones y acabé de limpiarle la nariz con el máximo cuidado.
-¿Meli?
-Dime.
-Me puedo quedar un rato más. No quiero que me vuelva a sangrar en el coche y esté sólo.-dijo como un niño pequeño, apoyando la cabeza sobre mi hombro.
-Puedes quedarte y vemos una película.-sugerí cogiendo la manta que siempre tengo en el respaldo, con cuadros escoceses.
Asintió arropándonos a ambos. Después de muchas disputas pusimos Gost. Se emocionaba de más para mi gusto, pero me sacaba muchas risas involuntarias. Al final se fue después de gorronearme la cena, pero era agradable su compañía.
-Mañana tenemos que quedar. Me debes una por lo de la nariz.
-Está bien, pero a lo mejor viene Hugo, al menos un rato.
-¡No problem baby!-sonrió antes de besar mi mejilla.-A las cinco estaré aquí.
-Está bien. Conduce con cuidado.
-Siempre lo hago.
-Me refería a la...-dije señalando mi nariz.-Ya sabes... Por el golpe.
Sonrió y me abrazó con fuerza, levantándome con delicadeza para salir por la puerta.
-¿Lou?
Se giró colocándose la chaqueta.
-¿A dónde iremos mañana...?
-Será una sorpresa.-dijo haciéndose el misterioso y lanzándome un beso.

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