(ESCUCHAR: Eternal flame-Bangles)
*Narra Rose*
Después de comer estaba muy nerviosa. Esa noche sería la primera cita con Liam y no estaba preparada en absoluto. Hice con Carlota lo que llamamos una tarde de spa, con mascarillas exfoliantes, baños en agua perfumada y aceites olorosos. Cuando llegó la hora me peinó y maquilló como me gusta a mi, en tonos claros y luminosos, a juego con el vestido.
A las diez llegó Liam, tan puntual como era normal en el, y vestido muy informal. Me miró extrañado, pero no dijo nada.
-¡Pasadlo bien!-se despidió Carlo desde la puerta, ya en pijama y zapatillas.
-Gracias. Por cierto, dice Harry que mañana te viene a buscar a las doce.
Asintió un poco extrañada, pero no dijo nada más. Nos despedimos y bajamos hasta el portal, esperando encontrar un coche.
-¿Vamos a ir andando?
-Eso tenía pensado. Tenemos que ir a Trafalgar Square y queda al lado.-sonrió.
Asentí fingiendo tranquilidad, pero lo cierto es que me olía lo de Trafalgar Square. Al llegar, con los pies rotos, eso si, todas mis dudas se confirmaron.
Un concierto en la calle. De Linkin Park, el grupo que más detesto.
-¿Qué te parece?-gritó para hacerse oír sobre los gritos del cantante.
-Nunca imaginé que te gustase este tipo de música.
-¿Música? Me refería al restaurante pequinés que acaban de abrir.-dijo señalando una pequeña puerta en tonos dorados y rojos.
Suspiré de alegría, yendo tras él hasta allí. Por fuera perecía un cuchitril, pero por dentro era impresionante. Después de un estrecho pasillo decorado con dragones y todo tipo de plantas exóticas, había un enorme salón lleno de cojines en tonos rojizos y morados, todos dispuestos al rededor de pequeñas mesas de mimbre. No había nadie más aparte de nosotros y dos camareros pekineses que nos atendieron nada más sentarnos.
-Buenas noches. ¿Qué tomarán?
Miré a Liam deseando que eligiese el, pero me respondió con un delicado apretón en la mano.
-Empezaremos por el pato laqueado.-sonrió.
-¿Para dos?
Me miró y asentí.
-Perfecto. ¿Qué beberán?
-Para mí, té Oolongon.
-Yo tomaré agua, sin gas.-me apresuré a decir.
Nos sonreímos nerviosamente mientras hablábamos. Cuando llegó la comida me empecé a temerme lo peor, pero estaba realmente deliciosa. Liam tenía un gusto exquisito para los restaurantes.
El postre me tocó elegirlo o mí. Como no sabía como eran elegí uno al azar.
-Creo que pediré la "Barba del dragón"
-¿Está segura señorita?
Miré a Liam interrogante, esperando una respuesta.
-Es algodón de azúcar con un relleno popular.
-Ah... ¿A ti te gusta?
-No demasiado.-confesó.
-Entonces... ¿Pudín de mango?
Asintió feliz. Después del postre tomamos un copa, ya que a ninguno de los dos nos gusta beber y Liam no es bueno que lo haga. Me acompañó hasta casa de nuevo, pero esta vez nos reíamos más, nos dábamos caricias y algún que otro roce tonto de manos. Ya en la puerta nos sentamos a hablar en las escaleras de incendios, hasta que empezó a refrescar.
-Será mejor que entres, está empezando a hacer frío y...-paró al ver mi cara, posiblemente haciendo una mueca de disgusto.-Digo... Eres muy delicada... No quiero que te pase nada.
-Oh... Muchas gracias, eres muy atento. Además, seguro que Carlota me está esperando despierta.
-Seguro.-rió.-Ya nos volveremos a ver... Te llamaré.
-Claro.-susurré besando su mejilla a modo de despedida antes de caminar hacia la puerta.
*Narra Carlota*
Cuando volvió Rose lo hizo un tanto apenada, con una sonrisa un tanto forzada, pero fui incapaz de sacarle nada de lo que pasara esa noche.
-¿Mañana vas a irte por la mañana con Harry?
-Supongo que sí.-suspiré.
-Oye... Tampoco es tan malo...
-Si te refieres a que hay cosas peores, ciertamente, pero también las hay mucho más agradables.
-Carlota... Tampoco seas así...
-Es cierto. Me voy a la cama.
Después de muchas vueltas conseguí dormirme, aunque desperté entre gritos por la mañana. Rose entró en la habitación asustada, pero al verme desperezarme con normalidad se calmó.
-¿Otra vez esas pesadillas?
-Algo así. Estas son distintas.
-Tal vez deberías seguir tomando las tilas de noche.-sugirió.
-Tal vez... ¿Qué hora es?
-Las once y diez.-dijo consultando el reloj de pulsera.-¿A qué hora venía Harry?
Sañté corriendo de la cama como alma que lleva el diablo. Desayuné a una velocidad récord, me duche en cinco minutos y me vestí en otros tantos. Menos mal que casi no me maquillaba. En el preciso instante en el que me acababa de atar una bota sonó el timbre, haciéndome caer en modo plancha cuán larga era en la alfombra del recibidor mientras Rose le abría la puerta a Harry.
-Buenos di... ¿Carlota?
-Hola.-dije aún desde el suelo.
-¿Qué haces ahí...?
-Se estaba atando los cordones.-intervino Rose sonriéndole beatíficamente.-¿Quieres pasar? ¿Un té?
-No gracias, sólo venía a llevármela.
Rió al ver que luchaba con un cordón. Caminó hasta sentarse a mi lado, con mi pierna sobre las suyas, atando la otra bota con un perfecto lazo.
-Listo. ¿Nos vamos?
-Gracias. Claro, ¿a dónde?
-A mi casa, quiero que conozcas a alguien.
-¿A quién?
-A Dusty.-sonrió tendiéndome la mano para levantarme.
*Narra Lía*
Dormía plácidamente cuando los rayos del alome hicieron desperezarme. Estaba acostada en mi cama, pero no estaba sola, a mi lado había alguien más.
Al abrir los ojos contuve un grito del susto. Durmiendo plácidamente a mi lado estaba Zayn, completamente desnudo y con uno de mis peluches de skeleanimals de almohada.
A mi mente vinieron las imágenes de la noche anterior en el salón, el difícil ascenso por las escaleras, la caída en el pasillo y, finalmente, el encuentro con la cama de mi habitación.
Estaba poniéndome las zapatillas cuando una mano recorrió mi espalda lentamente, desde la nuca hasta le base de ella, dándome suaves caricias.
-Buenos días.
-Buenos días.-susurró con su voz ronca.-¿Qué tal dormiste?
-Acompañada, por lo que veo.-sonreí.
¿Amelia Jones sonriendo? Eso era nuevo, tanto que me hizo fruncir el ceño.
-Tienes una sonrisa preciosa. Deberías usarla más a menudo.
-Gracias...
Siguío con su particular masaje, hasta hacerme volver entre sus brazos, acostándome bajo el.
-¿No quieres desayunar?
-Prefiero besayunarte.-rió juntando nuestros labios de nuevo, hasta hacerme perder el sentido como sólo el sabe.

No hay comentarios:
Publicar un comentario